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1.12.11

_ Estatua de MARILYN MONROE _



Marilyn Monroe tiene su propia escultura en Chicago

Sábado, 16 de Julio 2011 |
Una gigantesca estatua de la famosa estrella de Hollywood, Marilyn Monroe, se exhibe en el Pioneer Court de la avenida Michigan de Chicago (EEUU).

De 8 metros de alto y con un peso de 15.400 kilos, los materiales utilizados para su construcción fueron el aluminio y el acero inoxidable.

La obra pertenece al escultor Seward Johnson; fue titulada "Por siempre Marilyn" (Forever Marilyn) y, en poco tiempo, se ha convertido en un atractivo más de la ciudad de Chicago, ya que todos se acercan para tomarse fotografías.



El artista dio forma a una escultura en la que reprodujo de manera muy realista la más famosa escena de las películas de Marilyn.

Es la escena que inmortalizó la actriz en "La comezón del séptimo año" (1955), cuando al pararse sobre una reja de ventilación en el piso, se le vuela el vestido blanco dejándole las piernas al descubierto.




En esa célebre escena del estacionamiento, el vestido blanco volaba pero no dejaba ver más allá de sus piernas; ahora -debido al tamaño de la estatua- se puede caminar entre ellas y tomar fotos desde abajo de Marilyn. Literalmente.










Mientras los turistas no paran de sacarse fotos con la estatua, algunos ciudadanos y críticos de arte aseguran que se trata de una obra de mal gusto y machista, informó el portal del diario español El País.
Los entendidos en arte tienen como principal argumento en su contra que Marilyn no tiene nada que ver con Chicago, ya que la película original de Billy Wilder, a la que pertenece esa secuencia, está ambientada en Nueva York.
Al estar emplazada en propiedad privada, el gobierno local no evaluó su conveniencia artística o su efecto sobre el turismo. Se limitó a conceder el permiso de colocación.







Los obreros dan los últimos toques a la estatua, aún con la cabeza cubierta.














La escultura se exhibe desde el mes de julio 2011, en una plaza al aire libre, pero dentro de una propiedad privada de la inmobiliaria Zeller, en la avenida Michigan y, en principio, permanecerá allí varios meses más.

Según fuentes extra oficiales, el éxito de la iniciativa, sumado al tamaño de la obra, harían que luego de la primavera de 2012, la escultura comenzara a recorrer los Estados Unidos colocándose en lugares estratégicos de diferentes ciudades del país.




No caben dudas de que Marilyn Monroe se convirtió, luego de su muerte, en un mito. Un personaje que representa la sensualidad y la belleza de una auténtica diva de Hollywood.


Fuentes :
http://univisionchicago.univision.com/entretenimiento/
www.antena3.com/
www.terra.com.ec/
www.elpais.com/articulo/cultura/Marilyn/
Agencia Télam 10/08/2011



5.10.11

_ RUBÉN LENA _ EL MAESTRO POETA _

Rubén Lena (1925-1995)


Cuando empieza a amanecer

Cuando empieza a amanecer
y aclarar el horizonte
se comienza a divisar
el negro perfil del monte.

Y ahí está el Cebollatí
como un espejo de lindo
y el lucero está temblando
sobre las aguas del río.


Mañanita no te apures
que el silencio está quietito
y en la punta de los pastos
está dormido el rocío.


El verde oscuro del junco
se hace negro en el bañao
y el Juan Grande anda en los suyo
pensativo y cabizbajo.

La noche se hizo la ciega
pero ha sentido remando
y el río como un gran padre
las soledades velando.

Mañanita no te apures
que el silencio está quietito
y en la punta de los pastos
está dormido el rocío.

,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,Rubén Lena

Biografía de Rubén Lena.

Por Guillermo Pellegrino

"En el barrio España de la ciudad de Treinta y Tres, un 5 de abril de 1925, llegó al mundo el primer hijo de Francisco Lena y Haydée Bulgarelli: Rubén Francisco, "Rubito", tal el apodo familiar.
Como la de muchos chiquilines de ese interior, su infancia transcurrió sin lujos, pero tampoco con grandes necesidades.
"Mi padre era sastre y vivíamos como podíamos -recordó Lena en 1993 en una entrevista que le hiciera CésarDiCandia-
En aquella época todavía se recurría a los servicios de los sastres porque la ropa de confección no era común.
Pero aún así, el dinero que entraba a casa era poco. Eso sí: mentiría si dijera que en algún momento sentí los aspectos desagradables de la pobreza (...). La cosa que para mí aquello era lo normal (...).
Pocos juguetes, poca plata en el bolsillo, pero ropa y comida suficientes.
Fútbol en la calle, caballitos hechos con palos de escoba, grandes matreriadas, que eran un antecedente criollo de las escondidas (...)".

Un día, cuando cumplió 9 años, "El Rubio" (sobrenombre con el que también se lo conocía) recibió como regalo una guitarra y no medió mucho tiempo para que comenzara a tomar clases, pero, por diversas circunstancias (no poseía grandes dotes; el profesor era muy riguroso), abandonó rápidamente.
No parece ser desacertado, entonces, encuadrar a este hecho como su primera aproximación concreta al mundo de la música; sin embargo no lo tuvo demasiado en cuenta las veces que se refirió al tema:
"Mi contacto con la música lo traigo por mi padre y mi madre, la gente mía, pero no por una enseñanza regalada,
ni conocimientos técnicos. Algo muy importante es formar al escuchador de música, y eso yo lo aprendí en casa".
Tras los límites de ese hogar, el niño se setía atraído por los pájaros ylos arroyos, por el monte y el río, por la naturaleza toda; y completaba, sin inconvenientes, la primaria y la secundaria.
Al concluir el liceo viajó a Montevideo a hacer preparatorios en el I.A.V.A: tenía en mente ser escribano.
Un par de años le bastaron para convencerse de que no era lo que realmente quería. Regresó a Treinte y Tres. Extrañaba.
Durante la breve etapa montevideana, y un poco antes también,
gastaba buena parte de su tiempo leyendo los muy diversos libros que caían en sus manos: lo impactó uno de ellos
("La eseñanza primaria en el medio rural", de Agustín Ferreiro), que vino a oficiar como premonición de
algunos vientos que soplarían en su recorrido vital.

El estudiante de magisterio.
En 1947, casi por casualidad, y a través de la invitación de unos amigos, ingresó a la carrera magisterial. Lena siempre recordó con gran alegría aquella etapa:
"Mi vida de estudiante en Treinta y Tres era de una bohemia inolvidable. Nuestro lugar permanente de reunión era el rancho del Nico, un albañil solterón y prácticamente analfabeto, muy querido por todos y muy ocurrente. De día, en su ausencia, se convertía en lugar de estudios, y de noche, en centro de jornadas de tortas fritas, cuentos interminables, cantarolas, mateadas y cañas cuando había con qué, o sea casi nunca. Otras veces hacíamos grandes pucheros con gallinas, que robábamos por el barrio. El rancho tenía una sola pieza y sobre el piso de tierra apenas cabían una cama, una mesa, un armario, algunos banquitos y un pizarrón, que era la puerta vieja de un ropero de la casa del Garufa Gadea, un amigo del alma fallecido luego de soportar la cárcel de la dictadura. La cumbrera estaba rota y el techo, sostenido por un varejón, amenazaba caerse aplastándonos a todos (...)".

El boliche La Vaca Azul, al igual que el rancho del Nico, fue otro de los sitios que por aquel tiempo
se había convertido en "parada obligada" de muchos jóvenes treintaytresinos.
"En ese boliche transcurrió mi adolescencia y mi primera juventud.
Era una provisión que estaba en la esquina de Manuel Meléndez y Celedonio Rojas.
El nombre se hizo conocido porque después se le dio esa denominación a un cuadro de fútbol.
Más que una provisión -verdaderamente- era un lugar donde se reunía una cantidad de gente,
de amigos, de jóvenes de la época a charlar y a gastar el tiempo entre compañeros (...)".

Otro de los tantos esparcimientos, y después de dejar las novias en sus casas, era ir a algún baile de la orilla: uno de los más populares era el de Cachango (personaje que quedaría inmortalizado en los primeros versos de su famosa canción "De cojinillo"), vendedor de diarios que organizaba fiestas en su rancho.

Periplo del Maestro rural.
Al terminar magisterio, en 1949, tuvo su primer destino en la escuela Nº 44 de Sierras del Yerbal, muy cerca de la Quebrada de los Cuervos. "Ahí empecé a intimar con el otro Uruguay, el que tan pocos conocen.
No era una zona extremadamente pobre, casi todos los vecinos tenían sus pequeños trabajos, pero el desconocimiento por ciertos temas impresionaba, sobre todo a mí, que recién recibido me enfrentaba a ese mundo por primera vez. Lo que también agobiaba era el aislamiento. La única forma de salir de allí era a caballo, pero como los caminos eran altos, de sierra, al menos no sufríamos los barriales.
De cualquier forma, llegar a Treinta y Tres nos llevaba sus buenas horas, porque no existía ningún medio de locomoción mecánico.
Tampoco había radios, porque carecíamos de energía eléctrica, de manera que ni siquiera sabíamos qué pasaba en el resto del mundo. En las oportunidades que viajábamos al pueblo, no más de una vez al mes, teníamos que ponernos al día en todo. Incluso visitando el bajo, porque para curas no habíamos nacido (...)".
En los dos años que pasó en esa escuela, pudo conocer mejor a la que hasta ese momento consideraba "una amante inoportuna": "Aprendí a disfrutar de la soledad, conviviendo con ella, conversando con ella, teniéndola por amiga y confidente. En la soledad uno se encuentra a sí mismo, reflexiona sobre cosas que antes le pasaban al lado y no las veía, comienza a preguntarse los porqué de tanta injusticia, de tanta marginación, de tantos destinos miserables que pasan inexorablemente de padres a hijos".
En la letra de "La ariscona", años después, pintaría aquel paisaje y a algunos de sus habitantes: "Esta milonga es milonga/ y es de Sierras del Yerbal/ me la contaron las grotas/ y las piedras de afilar;/ el rumor de romerillo/ y el viento en el carobal/ y la mirada ariscona/ del animal montaraz./ Me parece que la oigo/ en un rosillo pasar,/ el jinete va chiflando/ y es el Indio Baladán (...)".
Mientras se encontraba realizando sus experiencias iniciales como maestro, conoció al errante salteño Víctor Lima (a la postre el segundo alimentador de canciones de Los Olimareños; es poco lo que se sabe de él a pasear de la trascendencia que tuvo) quién, al igual que a varios otros jóvenes de la época, lo impresionó: "Lima representaba un sacudimiento de belleza profundo y extraño a la vez. Era un hombre que no le importaba otra cosa que estar creando y cantando (...). Tenía una voz hermosa y alguna originalidad. Cantaba a capela -no le gustaba que lo acompañaran- y lograba concitar la atención de todos, gente letrada y gente de campo, de poquísima cultura".
Al concluir sus tareas en la escuela Nº 44 ganó un concurso por el cual lo destinaron a otra ubicada en Arrayanes de Corrales de Cebollatí, en la zona más baja de los arrozales.

Poco tiempo antes, en marzo de 1953, se había casado con la maestra Justita (como siempre él la llamó) Lacuesta, quien sería su compañera hasta el final de sus días. Allí estuvieron cuatro temporadas, lo suficiente como para comprobar los muchos obstáculos que debían -y aún deben- sortear los maestros.
En esos años, los nacimientos de sus dos primeros hijos (Eduardo y Fernán) vinieron a mitigar, de algún modo, las dificultades con las que la pareja se topaba en sus cotidianos quehaceres.
Un poco por su constante preocupación e interés sobre estas problemáticas, resultó elegido presidente de la Comisión pro superación de la escuela rural, cuyo objetivo era apoyar un nuevo programa para esas escuelas.

Al finalizar su ciclo en Arrayanes de Corrales de Cebollatí, fue nombrado -concurso previo- como director de la escuela Nº 3 de Villa María Isabel (también conocida con el nombre de Isla Patrulla), pequeña localidad rodeada de sierras, a 40 Km. de la capital departamental.
En las dos temporadas que aquí pasó, ya con mayor experiencia, pudo poner en práctica gran parte del ambicioso programa para la superación y desarrollo de los desatendidos establecimientos educativos rurales.

Dos acontecimientos vitales.
En un breve lapso que va desde el último año de la década del 50 hasta los dos primeros de la siguiente, se produjeron un par de acontecimientos que muy bien pueden considerarse como una bisagra en su actividad de "hacedor de canciones", tal como le gustaba que lo llamasen.

El primero de esos acontecimientos fue el viaje que la pareja emprendió a San Cristobal (Venezuela), becada por el Centro Interamericano de Educación rRral. Esta experiencia resultó altamente positiva ya que, además de tomar contacto con el rico folklore de aquel país, también logró confirmar que el Uruguay carecía de un cancionero propio, todos los maestros de los demás países cantaban sus canciones menos los uruguayos, que en ese entonces estaban muy influenciados por el folklore argentino
(La zamba "La uñera", primera canción que tomó estado público y que con música de Facundo Vega compuso en 1952, es un ejemplo claro). Dicha comprobación, de alguna manera, resultó el puntapié inicial para que a su vuelta,
con mayor ahínco aún, encarase lo que él consideraba una misión: crear canciones identificatorias, sabiendo muy bien por qué y para quién.
Es importante destacar, asimismo, que ya hacía un tiempo un grupo de artistas uruguayos (Osiris Rodriguez Castillos, Amalia De la Vega, Carlos Molina y Aníbal Sampayo, entre los más destacados) estaban bregando por imponer una canción nacional.

El otro acontecimiento importante (tanto para el Lena creador como para la nueva canción popular uruguaya) fue cuando conoció y luego comenzó a colaborar con Pepe Guerra y Braulio López, dos jóvenes treintaytresinos que andaban buscando canciones que hablaran del hombre nuestro.
A partir de ese encuentro, lo que el maestro componía pasó a tener un nuevo destinatario: el dúo Los Olimareños, pronto, se transformaría en un vehículo fundamental para su canción.

El don de la síntesis.
Al regresar de Venezuela, donde estuvieron un año, le asignaron el cargo de director en una escuela de su ciudad: la Nº 73 del barrio 25 de agosto. En esas jornadas, a pesar de las muchas obligaciones que debía cumplir como director del establecimiento y padre de tres hijos (en el 62' había nacido Rodrigo), se hacía tiempo para, en pos de una educación integral y comunitaria, complementar su labor docente con otras tareas como la de alfabetización, la de tomar fotografías y exponerlas luego, o la de dirigir técnicamente a un equipo de fútbol barrial.
Pero como quedó dicho, todo lo vinculado con la creación era su mayor interés de entonces: en el diario de esa escuela, casualmente, publicaría un primer cancionero y casi al mismo tiempo aparecerían letras suyas en medios de Montevideo y Treinta y Tres; es también en esa época el punto de partida para varias de sus más famosas composiciones como "Isla Patrulla", "De Cojinillo" y "A don José", con la que trató, según sus propias palabras, "de acercar al héroe al pueblo, de buscar una imagen popular de Artigas".

Desde esos primeros intentos, y en cuanto a la canción y su camino vital, "Rubito" tuvo algunas convicciones:
"Si queremos ser populares, debemos lograr llegar a la gente, no culpar a otros de que no lleguemos. Y ésto es un verdadero martirio para el creador: alcanzar un producto que sea comprensible a todos, pero sin perder calidad".
No es arriesgado decir que, en su vasta trayectoria, Lena supo adquirir gran destaque en esa difícil empresa que es el "escribir simple y con profundidad a la vez":
seguramente que para lograrlo, su muy buen poder de síntesis debió haber jugado un papel fundamental. Un recuerdo que rescata su mujer -en una entrevista que le realizara el comunicador Schubert Flores-, Lena y Justita disfrutando unas pizzas, sirve para dimensionar, de algún modo, aquel particular don: "Si yo escribía un texto en el que utilizaba dos carillas, él lo revisaba, lo reescribía y me lo dejaba en media carilla: ¡y decía lo mismo!".

Por los que más necesitan.
En los albores de esa década del 60', cuando la televisión aún no había alcanzado gran desarrollo, la popularidad de la radio jugó un papel fundamental para la difusión de esa nueva canción uruguaya.
Los Olimareños realizan importantes actuaciones en los diversos auditorios de las emisoras y sus temas (que como la de muchos otros hasta allí no tenían un contenido tan político) comienzan a hacerse más conocidos, a representar y a expresar al pueblo. Es así que en parte de este fecundo período, los textos de Lena buscaron apuntar al hombre común, el que muchas veces es olvidado :
"Yo siempre he tirado para el mismo lado. Siempre he querido hacer sentir las mismas cosas.
A veces pude hacerlo y a veces no. Pero siempre pienso en los que menos tienen, en los que necesitan más".

Estaba convencido, además, que la canción tenía que tener algún contacto con la realidad, con la experiencia vivida, tal el caso, por ejemplo, de "¿No lo conoce a Juan?" o "Pobre Joaquín", letra ésta de claro corte social surgida después de haber leído en el diario que una persona había muerto de frío y que nadie en el pueblo sabía quién era: el hecho de que ese hombre no tuviera identidad ni el día de su muerte lo había conmovido sobremanera.
"Yo le miré los ojos al Joaquín/ y de puro buenos me decían:/ el no comer no mata,/ mata el odio y la envidia./El hombre ya se sabe que está aquí/ condenado desde el nacimiento/ y el hambre no le importa,/ la engaña con un sueño (...)".
En muchas de las canciones de esa etapa, también, recurrió a letras de corte costumbrista, como "De lavandera a laguna" o la popular "De Cojinillo", en la que aparecen personajes reconocibles. "Cuando suena el acordeón en lo e' Cachango/ y es asunto delicao./ Jiede a vino hasta con la boca cerrada/ y anda de ojo revoleao.../ Cuando venga Camundá sacando pecho/ no hay ambiente pa'dentrar./ Tienen miedo las mujeres que haiga lío/ y ya están por disparar (...)".
Así, además de Cachango, menciona a Camundá (un temido "matón" de pueblo, permanente generador de reyertas), al Nico, al Franela, a Juanita, a la Papa Madre y a María, entre varios.

Con este tipo de textos, más algunos de revisión histórica ("A Simón Bolivar", "Banda Oriental, 1811", "Al general Leandro Gómez"); algunos de carácter contestatario ("Rumbo", "El cuello de botella", "Desde una rama", "Campo grande") y otros destinados a un público infantil ("El mangangá", "Carta de un niño treintaytresino", "El botellero"), Lena nutrió a buena parte del naciente Canto Popular Uruguayo.
"Cada canción es una aventura -le comentó en una oportunidad al periodista Antonio Dabezies-, uno no sabe qué va a pasar con ella. A veces se tiene una disposición de espíritu especial, y la idea original camina más rápido, pero lo que va a salir, en definitiva, no se sabe. Algunas canciones han salido casi de entrada, pero en general, las trabajo mucho".
A pesar del tiempo que le dedicaba a su tarea, nunca tuvo una regla fija ni una rutina como creador: "A veces es una melodía, una música que se escucha y nos hace escribir. Otras ocasiones es la letra, es una idea que nos está rondando en la cabeza, y uno comienza a trabajarla, y a veces la termina antes de que llegue la música".

Métodos para componer.
Si bien su producción ha contado con varios textos de excelente nivel poético que se sostienen por sí solos ("Una de amor y ausencia", "Cuando empieza a amanecer" o "Retirada", son tres ejemplos En pleno proceso de composición.testigos, entre otros tantos), a la gran mayoría de ellos los ideó y paralelamente les adhirió una melodía. "
De la guitarra sé lo suficiente como para saber que no sé nada", había deslizado en alguna ocasión. En verdad, contaba con un oído finísimo y sabía algo más que los tres o cuatro tonos que el Indio Baladán le había enseñado en su primer destino como maestro rural. La pregunta, ante esa realidad, surge casi en forma espontánea:
¿A sabiendas de las rudimentarias nociones que Lena tenía sobre música, qué método utilizaba para componer?. Con esos escasos acordes que conocía, "sacaba" la música a su modo, debiendo repetir la ejecución varias veces para que alguien, a pesar de las dificultades que presentaba la interpretación, pudiera pasarla al pentagrama en el tono exacto y el ritmo justo.
En esa época, y para poder contar con mayores recursos, "Rubito" había empezado a estudiar piano. Con la aparición del grabador eléctrico, el método fue cambiando y las traducciones y procesos mejoraron ostensiblemente.

El nacimiento de Zenobio Rosas.
En el primer lustro de la década del 60, Los Olimareños ya habían grabado varios discos y su repertorio -alimentado mayormente por canciones de Lena- comenzaba a ensancharse. Ante ese panorama, un día sintió la necesidad de crear una especie de alter ego que oficiara de "padre" en algunas de sus obras.
"En 1967 (N. del A: año en el que también nació su hija Anaydée, su cuarta hija) pensé que para no aburrir al público con un nombre que se repetía muchas veces, debía firmar algunas canciones con el de Zenobio Rosas, al cual supuse una posible vida para que los cantores la contaran episódicamente, por aquello de que siempre se quiere saber quién es el autor". E
l mismo explicó muchas veces que el tema no quedó claro y que, a raíz de eso, las canciones a veces aparecían con su nombre y otras con el de Zenobio Rosas.

Detrás de Momo.
El Canto Popular Uruguayo, a esa altura, tanto en las temáticas que abordaba, en el tratamiento de los textos, como en el uso de formas musicales, había evolucionado mucho. Pero aún había bastante por hacer, Lena lo sabía: "Siento que en cada canción debo descubrir algo nuevo y verdadero, para no repetir moldes extraños y objetos ya logrados. Me siento libre de intentar cualquier innovación y responsable (aunque nadie me haya entregado tal responsabilidad) por cada nuevo logro". En su afán por crear una canción que tuviera originalidad, buceó en muchas de nuestras formas musicales. Uno de esos "experimentos" lo conoció el público en 1971 cuando se editó "Todos detrás de Momo" (en coautoría musical con Los Olimareños), un disco que después de unos años fue considerado como de ruptura. En ese fonograma, el maestro fue el primero que fusionó el folklore con la murga. "Cuando junté la murga con letras camperas yo ya estaba en Montevideo (N. del A: En 1968 había ido, por dos años, a perfeccionarse al Instituto magisterial superior) y me había gustado el hacer de las murgas.
El trabajo lo realicé un poco a la manera de tierra adentro, porque afuera también existen los carnavales. Quizás las cosas que cuentan las letras no sean montevideanas, o resulten extrañas a los montevideanos, pero yo ahí le canto a las cosas sencillas del interior, a esa picardía que lleva la murga consigo. Y hay una cantidad de cosas que se mezclan en la ciudad y en el campo. Hay préstamos en la ciudad, y préstamos en el campo. Remates en la ciudad, y remates en el campo... Son temas que la murga utiliza, no importan que sean de la ciudad o el campo. Por ejemplo, en Isla Patrulla se disfrazaban, y todos se mataban de risa. Claro, de repente aparecía una mascarita, y uno la identificaba por el caballo, que era el mismo de todos los días (...) Yo tomé prestado entonces del campo cosas que para nada creo se salieran del espíritu de una murga".

En el anterior testimonio se aprecia que, por su origen y luego a través de la experiencia acumulada, Lena se movió alternadamente entre lo rural y lo urbano.
En más de una oportunidad hizo hincapié en esas dos verientes en las que -en teoría, y siempre con independencia una de la otra- podía abrevar la canción popular.
"Hay dos tendencias que se inclinan una más hacia lo rural y otra más hacia lo urbano. Más que líneas son anchas pistas. Si se excluyen o se desdeñan me parece que adoptan una posición equivocada. Nadie puede ingorar el campo en nuestra vida diaria. Montevideo en ciertas épocas y a ciertas horas huele a asado. No hay carretera sin su pila de sandías. No hay vereda tranquila donde no brote el pasto por las grietas de sus baldosas".

El silencio impuesto.
La coyuntura marcaba que, en aquel Uruguay de comienzos de la década del 70', había, sí, baldosas agrietadas y pastos nacientes, pero pocas, muy pocas veredas tranquilas. Las sucesivas huelgas, las movilizaciones en masa, las ocupaciones de fábricas y la represión policial habían transformado la convivencia social y sido el germen de un clima de enfrentamiento hasta ese momento poco frecuente. El país, al igual que otras naciones vecinas, ingresaba en un terreno de agitación extrema: frente a la violencia desatada desde el gobierno, se organiza la violencia revolucionaria. El ambiente fue tensándose en ambos bandos llegando, en 1972, al extremo de polaridad. Lena, como muchos hombres sensibles vinculados a la cultura, sabía que gran parte del aire estaba contaminado, y desde sus letras alertaba que podía viciarse aún más: "Viene que se viene del suelo/ noche, la más dura mañana/ viene la tormenta cercana/ dando manotazos al cielo". La tormenta, como era previsible, se desató en junio del 73' cuando los militares tomaron el poder. Ese mismo día, por cadena nacional, leyeron el decreto que anunciaba la disolución de las cámaras y el final de las libertades públicas.
No tuvieron mejor idea de elegir como cortina del comunicado la canción "A don José", decisión que a la distancia temporal se la puede advertir como un doble contrasentido: 1) porque si bien quisieron apropiarse, o en el mejor de los casos "neutralizar" la figura de Artigas, eligieron una canción-símbolo de Rubén Lena quien, a pesar de haber sido uno de los tantos uruguayos que no marchó al exilio, lejos estuvo de adherir a ese golpe de estado; y 2) porque a esos mismos jerarcas de la dictadura, tres años después, no les tembló es pulso cuando tuvieron que firmar el documento por el cual lo cesaron -sin sueldo ni derechos jubilatorios- de su cargo de inspector escolar, ni tampoco la voz cuando tuvieron que negarle una prórroga que él había pedido para continuar con su labor docente.

Crear a pesar de la censura. Desde sus inicios, la política cultural de los militares se había caracterizado por su arbitrariedad. Los Olimareños, más temprando que tarde, fueron prohibidos a través de un decreto oficial y, por extensión, Lena también pasó a engrosar la amplia lista de castigados.
"Todos estos tristes hechos, para mi esposo, resultaron ser como una primera muerte", afirma Justita sin vacilaciones. Ante el gris panorama, no parece exagerado decir que eran contados los motivos que lograban matizar con otro color su espíritu: el nacimiento de sus primeros nietos y la posibilidad de grabar (concretar un viejo anhelo) junto con Eduardo Larbanois un disco llamado "Presentación de Gabriel Gerra", en homenaje al poeta treintaytresino nacido en el siglo XIX, fueron algunos de ellos.

A todos los sinsabores antes mencionados, debe sumársele que ya no contaba con la vital compañía de ciertas personas allegadas, muchas habían marchado al exilio, algo lógico teniendo en cuenta que todos los canales de expresión continuaban anegados. La vida en aquel Uruguay, tanto para él y otros creadores, lo mismo que para varias murgas (clara expresión de la sátira socio política), a pesar de los pesares, continuaba. Había que seguir creando: el gran enigma era cómo, de qué manera sortear la férrea censura impuesta desde los altos mandos. Así, potenciando la imaginación, recurriendo constantemente a figuras, a elipsis, y en el siguiente caso, solapada en lo que parecía ser una ingenua canción campesina. Lena marcaba, por ejemplo, la presencia acaparadora del gobierno militar: "Cada vez que miro verde/ se vuelve verde el mirar/ mis ojos saben de verde/ porque son del Uruguay".

En ese período pasaba largas horas recluido en su casa. El ahora ex maestro, con la posibilidad coartada de un contacto diario con los niños de la escuela, aún tenía mucho para dar; apenas había pasado los 50 años, pero ante la cruda realidad se le hizo dificultoso el saber donde volcar adecuadamente sus energías. Solo algunas tareas que realizó en la estación de servicio del hoy intendente de Treinta y Tres Wilson Elso Goñi le sirvieron para evadir aquella pesada rutina. Su mujer, con quién la dictadura también se ensañó al despojarla del cargo de dirección que desempeñaba, era la que con gran esfuerzo llevaba adelante el hogar.

En 1980 la familia decide trasladarse a Montevideo. Ese mismo año, y a pedido de Washington Benavides (que casualmente junto con él y Víctor Lima constituye la "trinidad" de autores -no intérpretes- más importantes de nuestra canción popular), "Rubito" realiza una selección de sus canciones, adhiriéndoles un texto breve que sirve para introducir al lector a cada una de ellas. El libro salió ese año, se llamó "Las cuerdas añadidas", y fue publicado por Banda Oriental. En 1982, y por el mismo sello editorial, apareció un libro de relatos que llevó por nombre "Vagabundeos y canciones de Zenobio Rosas".

Alumbramientos y Sombras.
El sol de la democracia, finalmente, salió para alumbrar -al menos por un ciclo breve- sus días. A la par de que en un acto de justicia fuera restituido a la labor docente como Inspector de Primaria en Montevideo, varios artistas y compañeros comenzaron a retornar de los respectivos exilios. La canción popular -tal vez por haber sido tanto tiempo silenciada- cobró una inusitada dimensión y llegó a su máximo nivel de divulgación: como nunca antes, aparecieron revistas especializadas, se montaron en estadios varios recitales de carácter masivo y la venta de discos alcanzó cifras importantes. Aprovechando ese contexto, y conociendo muy bien los duros momentos que "Rubito" había tenido que atravesar, el sensible "Bocha" Benavides le encargó -para inyectarle aún más motivación- que hiciera una recopilación del cancionero de Los Olimareños. Con el final de la esmerada tarea, salió a relucir también su gran humildad: habiendo sido, como era de conocimiento público, el principal mentor del dúo, optó por incluir un solo tema de su autoría. Por suerte primó la sensatez de algunos funcionarios de la editorial que decidieron completar el cancionero con varias de sus letras más populares.

Seguidamente a aquel alumbramiento democrático, una serie de insucesos arrimaron viejos nubarrones a su existencia: un accidente cerebro-vascular lo dejó hemiplégico y al tiempo, la sorpresiva muerte de su hijo Fernán, acentuó el derrumbe. Fue muy poco lo que pudo hacer en esos últimos años. Escribió algunas letras de canciones, compuso dos tangos y, con la invalorable ayuda de Justita, logró darle el cierre final a su libro "Meditaciones". Murió en silencio, siete meses después de cumplir 70 años.

El mismo Lena que más de una vez había asegurado que "la única medida de una canción era resistir", ensayó antes de marcharse otra definición en la que hizo un paralelismo con un habitante de la naturaleza que tanto amó:
"La canción tiene que ser como un pájaro -le dijo con su hablar pausado a Mario Carrero-,
y ese pájaro tiene que llamar la atención de la gente. Pero cuando la gente se le aproxime, el pájaro deberá volar, ni tan lejos como para perderse de vista, ni tan cerca como para que pueda ser capturado fácilmente"."
.........................................................................Guillermo Pellegrino


22.9.11

22 de SETIEMBRE _ DÍA DEL MAESTRO en el URUGUAY _


(Alumnos y Maestra de Esc. Nº 47, Florida)

CANTO AL MAESTRO

Maestro:
sembrador que viertes en mi sangre
-por el surco del ojo y del oído-
la palabra y el acto y el ejemplo;
verbo y libro,
semilla de semillas
para la maravilla del brote sobre el brote,
del brote sobre el niño.

Maestro:
yo no quiero decirte cuatro frases corrientes,
conceptos repetidos
de lo que te debemos.
Los hombres, los niños...

Yo no quiero decirte lo que todos sabemos
eso que se declama en los banquetes al oficiar el vino,
y entra en la acústica de las copas
como entra en los oídos...
Yo quiero decirte –maestro, maestra-
eso mismo, eso mismo,
pero con palabras jerárquicas,
a punta de canto y de ritmo.

Yo quiero decirte, maestro, maestra,
como un canto secreto, así, al oído,
que sueles ser más padre y más madre
que los padres mismos.
¡Cuántas veces los padres,
luego de haberlo sido
fatalmente una vez
por mandato supremo de Cupido,
olvidan su misión
y te entregan un hijo
cual sacándole el cuerpo al sacrificio,
y entonces tú, palpando la tragedia
que abre sus alas por detrás del niño,
le das calor de números y letras,
¡pero, por sobre todo, de cariño!

Maestro de todos los días,
con ganas y sin ganas, con calor o con frío,
con sol o con luna, con luces o con sombras,
campeón sin horario ni tiempo fijo,
maestro total a toda hora,
maestro hasta en el sueño, hasta dormido,
marinero perniabierto sobre la proa,
despejando las rutas que aclaran los destinos,
los destinos tuyos –hombre de la calle-,
que se están prolongando en tus hijos.

Maestro:
sembrador sin ruido,
el que envejece y muere sin recoger el fruto
de su sacrificio,
el que siembra semilla de cultura
y riega el surco con lágrimas como la aurora lo riega con rocío;
si el año se siente generoso
por el hecho de haberte regalado un día,
yo digo, yo canto, yo grito
que “el día del maestro” no es un día,
mentira,
¡porque son los trescientos sesenta y cinco!

Maestro:
sembrador en la carne que aún no es tierra;
sembrador en el brote que aún no es flor;
sembrador en el hombre que aún no es hombre;
sembrador en el cielo que aún no es cielo;
sembrador en el ángel,
sembrador en el ángel...

Maestro:
¿dónde guardas tu cosecha que no es tuya,
de todas las horas, de todos los días, de todos los años?
Tu cosecha es sagrada; se denomina: Pueblo.
Tu granero es inmenso; se denomina: Patria.


Fernán Silva Valdés




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15.9.11

_ "La Sociedad de los Poetas Muertos" _ MARIO BENEDETTI






Mario Benedetti, este 14 de setiembre, cumpliría 91 años.

Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, -que es su nombre completo- nació en Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay, el 14 de setiembre de 1920. Murió el 17 de mayo del año 2009, en Montevideo. El mundo entero lo admira y lo recuerda.

Con este poema, dicho por él mismo, lo tenemos presente, como siempre.

SOLEDADES

Ellos tienen razón

esa felicidad

al menos con mayúscula

no existe

ah pero si existiera con minúscula

sería semejante a nuestra breve

presoledad



después de la alegría viene la soledad

después de la plenitud viene la soledad

después del amor viene la soledad



ya sé que es una pobre deformación

pero lo cierto es que en ese durable minuto

uno se siente

solo en el mundo

sin asideros

sin pretextos

sin abrazos

sin rencores

sin las cosas que unen o separan



y en esa sola manera de estar solo

ni siquiera uno se apiada de uno mismo



los datos objetivos son como sigue

hay diez centímetros de silencio

entre tus manos y mis manos

una frontera de palabras no dichas

entre tus labios y mis labios

y algo que brilla así de triste

entre tus ojos y mis ojos



claro que la soledad no viene sola



si se mira por sobre el hombro mustio

de nuestras soledades

se verá un largo y compacto imposible

un sencillo respeto por terceros o cuartos

ese percance de ser buena gente



después de la alegría

después de la plenitud

después del amor

viene la soledad



conforme

pero

qué vendrá después

de la soledad



a veces no me siento

tan solo

si imagino


mejor dicho si sé

que más allá de mi soledad

y de la tuya

otra vez estás vos

aunque sea preguntándote a solas

qué vendrá después

de la soledad.

MARIO BENEDETTI


4.9.11

_ "GUITARRAS CON ALMA" _ BERTA ROJAS _


(Berta Rojas, guitarrista clásica, paraguaya)



"GUITARRAS con ALMA" _ La idea es hacer un ciclo en el que vayan apareciendo conciertos de grandes guitarristas del mundo, interpretando temas clásicos, folcklóricos y populares. Esta vez es BERTA ROJAS, tocando "Las Abejas", de Agustín Barrios "Mangoré", compositor paraguayo de obras para guitarra clásica e intérprete él mismo.

BERTA ROJAS

Berta Rojas, es una guitarrista clásica, nacida el 23 de setiembre de 1966, en Asunción del Paraguay. Es una artista cuya versatilidad le permite moverse con comodidad tanto en la música clásica como en cualquier otro estilo musical que se proponga.
Elogiada por el Washington Post como..."Guitarrista Extraordinaria"..., es considerada actualmente por su talento musical, como una de las mejores guitarristas de su generación, y la más capacitada técnicamente para interpretar las obras del genial compositor paraguayo Agustín Barrios.
Como solista, ha cautivado a los amantes de la música en toda América, Europa y Asia. Además de su talento musical, ocupa un rol importante como promotora del arte de otros artistas sudamericanos, especialmente de su tierra natal, Paraguay.
Ha producido una serie de conciertos en Europa, donde reside, introduciendo en ellos la música folcklórica de artistas de América Latina.

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24.8.11

_ "El Día de la Independencia" _ 25 de Agosto de 1825


(foto de la "Piedra Alta" en la ciudad de Florida, junto al río Santa Lucía)

“El Día de la Independencia”

Hay muchas personas que consideran que el 25 de Agosto no es una fecha digna de conmemorar y que no hay que tomarse muy en serio el “Día de la Independencia”.
No es mi intención polemizar. Pero puede ser interesante que los lectores conozcan otras aristas de dicho acontecimiento histórico.
Sobre todo teniendo en cuenta que, en este “año del bicentenario”, los acontecimientos del año 1825 ya no estarían coincidiendo con los festejos oficiales del mismo y muchos nos podríamos preguntar ¿bicentenario de qué?¿de 1811, 1825, 1828 o 1830?
Desde la escuela se nos ha enseñado a conmemorar la proclama de la Piedra Alta de la Florida como el día en que fuimos independientes; tal vez con cierta falta de información por parte de los docentes -entre los cuales me incluyo- o, simplemente, por falta de una mayor investigación sobre el por qué de la particular redacción de las tres leyes de la Florida.
Pero cuando se rastrea en distintas fuentes históricas la razón de esa redacción, que parece a contrapelo de lo que significa ser independiente; puede llegarse a pensar que los integrantes de la Sala de Representantes no cometieron ningún error histórico imperdonable, sino que fueron coherentes con las ideas federalistas, que Artigas había marcado con su pensamiento y con su accionar político-militar desde 1811.
Conviene recordar que la “Declaración de la Florida” sucedió cuatro meses después de la Cruzada Libertadora del 19 de Abril de 1825.
Recordemos también que en la inmediata campaña libertadora (contra el dominio luso-brasilero) participaron todos los principales capitanes artiguistas: Lavalleja, los Oribe, Zufriategui, los Spikerman, los Rivera, etc.
Visualicemos el hecho de que Artigas al retirarse al Paraguay en 1820, envía a sus jefes, prisioneros en Brasil, los últimos fondos que le quedaban al ejército oriental (los famosos 4 mil patacones y 25 onzas de oro) para que ellos continuasen la guerra contra el opresor.
El sargento guaraní Francisco de los Santos fue el encargado de cumplir esa misión llegando a caballo hasta Río de Janeiro (más de tres mil kilómetros).
Allí estaban Lavalleja, Manuel Artigas, Otorgués, Andresito, Leonardo Olivera y otros jefes artiguistas. La mayoría de los cuales, cinco años después, aparecen formando parte de la Cruzada Libertadora que desembocará en los hechos de la Florida.
El 20 de Agosto de 1825 queda definitivamente instalada la Honorable Sala de Representantes de la Provincia Oriental, bajo la presidencia de Juan Francisco Larrobla. El 22 de agosto, la Sala de Representantes nombra a Juan Antonio Lavalleja como Gobernador y Capitán General de la Provincia Oriental.
De la misma Sala de Representantes surgen las tres Leyes Fundamentales que se aprueban el día 25: la Ley de Independencia, Ley de Unión y Ley de Pabellón.
Tanto los guerreros patriotas como los representantes de los Cabildos reunidos en la Florida, no tenían -para nada- la idea de declarar totalmente independiente este pequeño territorio al que había quedado reducida la otrora gran Banda Oriental.
Se trataba de liberarse de los reinos de España, Portugal y del Imperio del Brasil, pero para unirse a la Patria Grande que soñaba Artigas y que en algún momento lideró desde Purificación.
Este espíritu parece ser, según muchos historiadores, el que campeaba en la redacción de las “Leyes del 25”.
Es más, hay quien cree apreciar un mensaje subliminal en la elección de los colores de la bandera establecida en la “Ley de Pabellón”, similares a la bandera de Paraguay, país en el que se encontraba el General Artigas refugiado. Pero esto no pasa de ser una suposición, ya que todas las Provincias de la Liga Federal tenían en sus pabellones los tres colores (azul, blanco y punzó), identificados con el artiguismo, indudablemente.
Sí se sabe ciertamente que Artigas no estuvo de acuerdo con la Jura de la Constitución de 1830, la que institucionalizó al Uruguay como país soberano.
Y que, tal vez, esa fue la razón de que el Prócer nunca más pensara en regresar, a pesar de que varias delegaciones fueron a tratar de convencerlo para volver al país.
Ésta ya no era “su” patria. El sueño federalista había sido aniquilado.
Porque en 1828, mediante un Tratado (Convención Preliminar de Paz), firmado en Río de Janeiro, por Brasil, “Buenos Aires” e Inglaterra, estas representaciones, acordaron darle soberanía a la Provincia Cisplatina (ex Banda Oriental, ex Provincia Oriental), sin que hubiera representación oficial de los orientales.
En realidad Inglaterra lograba un Estado “tapón” para terminar con la guerra entre Argentina y Brasil (antes España y Portugal) por anexarse la "Banda Oriental del Uruguay" y así poder abrir un mojón comercial en el Río de la Plata para sus intereses.

De manera que así como algunos piensan que pudimos ser argentinos; pudimos también ser ingleses o brasileños, porque eran muchas las presiones que jugaban en el nacimiento de nuestra independencia tutelada y cualquiera de esos Estados hubiera sido gustoso de anexarnos a sus dominios territoriales.
En todo caso podríamos decir que el Uruguay, como país independiente, es un producto del accionar de criollos que aceptaron desvirtuar el pensamiento artiguista para acomodarlo a otros intereses.
Muchos historiadores ya han explicado sobradamente cómo sucedió todo.

Wilson Mesa

9.8.11

_ Poetas Cantados _ MIGUEL HERNÁNDEZ _


(Miguel Hernández _ España (1910-1942)




Para la Libertad

Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espuma mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida.
Miguel Hernández

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2.8.11

_ "GUITARRAS con ALMA" _ LIONA BOYD _



"GUITARRAS con ALMA" _ La idea es hacer un ciclo en el que vayan apareciendo conciertos de grandes guitarristas del mundo, interpretando temas clásicos, folcklóricos y populares. Esta vez es LIONA BOYD, tocando la "MALAGUEÑA", composición para guitarra española.

LIONA BOYD

Liona Boyd es conocida como "La Primera Dama de la Guitarra". Su abuela viene de Linares, la ciudad en la cual nació Andrés Segovia, y su padre creció en Bilbao, pero Liona nació en Londres, Inglaterra.
Ella llegó a Canadá a la edad de 8 años, por lo que también se le considera canadiense. A la edad de 14 años pidió a sus padres una guitarra como regalo de Navidad.
Después de escuchar un concierto del gran guitarrista inglés Julian Bream, Liona estaba determinada a dominar el instrumento.
Siendo aún una adolescente tomó clases privadas con Eli Kassner, Narciso Yepes, Alirio Diíz, Julian Bream y el legendario guitarrista Andrés Segovia que escribió :
" Puedo predecir que Liona tendrá una magnífica carrera".
Liona Boyd completó una Licenciatura en Artes, con especialidad en Interpretación en La Universidad de Toronto, de donde se graduó con honores y ganó el primer lugar en la Competencia de Música Nacional Canadiense.
Liona ha dado conciertos alrededor del mundo. Al ser invitada por el Alcalde de Moscú, se convirtió en la primera canadiense que se presentó en el Kremlin, cuando tocó en la exclusiva Gala de Año Nuevo. Fue también la primera en tocar en la nueva Casa de la Ópera de la Bastilla en Paris.
Los talentos virtuosos de Liona han resultado en cinco Discos de Oro y tres de Platino, cinco premios Juno (que es el equivalente del Grammy en Canadá), cuatro grados honorarios, y la Orden de Canadá. Ha sido ganadora cinco veces de la encuesta en la revista Guitar Player como mejor guitarrista clásica y ha sido introducida en La Galería de Grandes de la Guitarra.




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25.7.11

_ URUGUAY ES CAMPEÓN DE AMÉRICA !!!! _






El domingo 24 de julio, en Buenos Aires, la selección de fútbol del Uruguay ganó su 15ª COPA AMÉRICA.
Es el país que más veces la ha ganado. Esta vez fue campeón invicto. Y no sólo ganó la copa principal sino el trofeo al Juego Limpio (fair play), el trofeo al mejor jugador -Luis Suárez- y el premio al jugador revelación del campeonato - Sebastián Coates-.

¡¡¡SALUD CAMPEONES DE AMÉRICA !!!

(La imagen se puede ampliar con un click)

22.7.11

_ ¿ SE ACUERDAN DE.......? _ SOFÍA LOREN _



En un ciclo de posts con el título de "¿Se acuerdan de...?", van a ir apareciendo actrices y actores de cine del pasado (muchos ya fallecidos); que incluso no son conocidos por las nuevas generaciones, pero forman parte de la mejor historia de la cinematografía mundial. Aquellos visitantes del Blog que, como yo, tengan más de cincuenta o sesenta años de edad, sin duda revivirán buenos momentos al ver las imágenes y tener una mínima información biográfica de cada uno de esos personajes del cine. Para los jóvenes puede ser una oportunidad de conocer a las "estrellas" de ayer. Recordemos que no había internet y la televisión era casi desconocida por estos lares. Sólo llegaban las películas y algunas revistas que casi nadie podía comprar.

SOFÍA LOREN


Sofía Villani Scicolone nació en Roma, Italia, el 20 de setiembre de 1934. Hija de la maestra de piano Romilda Villani y el ingeniero Riccardo Scicolone, creció con su madre y una hermana en Pozzuoli (cerca de Nápoles) durante la Segunda Guerra Mundial.
Se cuenta que su padre se desentendió de ellas, y que para subsistir tuvieron que instalarse en casa de su abuela. Montaron una taberna, frecuentada por militares norteamericanos, donde la madre tocaba el piano.




Cuando la joven Villani Scicolone creció y se convirtió en una escultural adolescente, comprobó que su físico podría sacarla de la pobreza en la cual estaba sumida con su madre.

Ganó varios concursos de belleza que aprovechó luego para conseguir trabajos como modelo. Trabajó también en fotonovelas semanales (fotoromanzi), con los nombres de Sofia Villani o Sofia Lazzaro.

Y pudo entrar en el mundo del cine cuando en uno de esos certámenes logró llamar la atención de un miembro del jurado, el productor Carlo Ponti. Ella tenía 17 años y él 39.






Antes ya había aparecido como extra en películas como "Il Voto" (1950) o "Cuori sul mari" (1950).

También actuó como extra junto con su madre en la película "Quo Vadis" (1951), que fue filmada en Roma.
Con la llegada a su vida de Carlo Ponti, Sofía alcanzó mejores posiciones (aún en papeles muy breves) en los créditos con "Ana" (1951), película que contaba con el protagonismo absoluto de Silvana Mangano y en "La favorita" (1952), primera película en la que adoptó el apellido artístico, Loren.



(Sofía -muy jovencita- con Carlo Ponti)




Su carrera comenzó a tener importancia cuando trabajó con Vittorio De Sica y Marcello Mastroianni.
Al igual que Claudia Cardinale, Gina Lollobrigida y Lucía Bosé, fue incluida en el grupo de bellezas italianas que aunaban picardía y emociones en las películas más amables del neorrealismo italiano. En cierta manera, Sofía era el reverso de Anna Magnani, considerada menos bella y más emocional.





La fama de Sofía en Italia se fue afianzando con títulos como "Aida" (1953), "Las noches de Cleopatra" (1954), "Hombre o demonio" (1954), una película sobre Atila en la que la todavía poco conocida Loren compartía cartel con Anthony Quinn; o "El oro de Nápoles" (1954) del director Vittorio De Sica.
Posteriormente otros films de relativo éxito internacional como "La chica del río" (1955) de Mario Soldati, "La ladrona, su padre y el taxista" (1955) y "La suerte de ser mujer" (1956), estas dos últimas de Alessandro Blasetti, hicieron de Sofía Loren un rostro de gran proyección en el panorama cinematográfico internacional.




(Sofía con Anthony Quinn)

Sus primeros trabajos en el cine americano se producirían a finales de la década de los 50. "Boy on a dolphin" (1957) de Jean Negulesco, con Alan Ladd y "Orgullo y Pasión" (1957) un film rodado en España por Stanley Kramer, que presentaba a dos ilustres acompañantes masculinos: Cary Grant y Frank Sinatra.
Grant se volvió loco por las curvas de Sofía y aunque ésta le rechazó debido a su fidelidad a Ponti, se convertirían en grandes amigos a raíz de este encuentro.


(Con Cary Grant)

"Arenas de muerte" (1957) de Henry Hathaway, "Pan, amor y..." (1957) de Dino Risi (secuela de la exitosa "Pan, amor y fantasía"), "Deseo bajo los olmos" (1958) de Delbert Mann, "Cintia" (1958) de Melville Shavelson, "La llave" (1958) de Carol Reed, "Orquídea negra" (1959) de Martin Ritt y "Esa clase de mujer" (1959) dirigida por Sidney Lumet, fueron películas que supusieron la consagración como actriz de Sofía, al lado de actores tan dispares como John Wayne, Clark Gable, Peter Sellers, Anthony Perkins, William Holden o George Sanders.



(Sofía con Clark Gable)


(Sofía con John Wayne)

A partir de la década de 1960, frecuentó los papeles de personajes históricos y películas rodadas en co-producción, como "El Cid" de Anthony Mann (donde encarnó a Doña Jimena), "La caída del imperio romano", "La condesa de Hong Kong" (con Marlon Brando, dirigida por Charles Chaplin), la adaptación del musical "El hombre de La Mancha" (con Peter O'Toole) y "El puente de Cassandra".

También hay que recordar las películas "Arabesque" (con Gregory Peck) y "Lady L" (con Paul Newman).
Sofía Loren se ganó el respeto del público por su participación en dramas y comedias, especialmente en proyectos italianos, donde era más libre para expresarse.




......................................................(Con Omar Shariff) ........................................ ("La caída del Imperio Romano")




(Sofía con Paul Newman)





(Sofía, Charles Chaplin y Marlon Brando)

En 1960, su actuación en "La ciociara" (Dos mujeres), película dirigida por Vittorio de Sica, según un relato de Alberto Moravia, dio un giro a su carrera. En ella encarna a una madre, violada junto con su hija, durante la Campaña de Italia (1943-45).









Ganó 22 premios de interpretación, entre ellos los más prestigiosos: los de mejor actriz en los festivales de Cannes, Berlín y Venecia, así como el premio Oscar.
Fue la primera persona que lo ganaba con una actuación en un idioma no inglés.
Es una de las actrices más destacadas de la segunda mitad del siglo XX y considerada como uno de los Mitos del séptimo arte.


(De la película "Ayer, hoy y mañana", 1964, con Mastroiani)

En 1999, el American Film Institute la nombró una de las intérpretes más importantes de todos los tiempos y una de las últimas leyendas vivientes del cine clásico de Hollywood.

Ganadora de unos 50 premios internacionales; entre ellos dos premios Oscar (uno de ellos honorífico), un premio BAFTA y siete Globos de Oro.





Ha sido admirada durante décadas por su imagen de exuberante belleza, que ha mantenido en gran medida hasta la edad madura; sin embargo, es también reconocida por su inteligencia y agudeza.
De todas formas, la aportación más valiosa de Sofía Loren radica en las películas rodadas en su lengua natal, como "Matrimonio a la italiana" (1964) de Vittorio de Sica y "Una giornata particolare" (1977) de Ettore Scola, ambas rodadas junto a Marcello Mastroianni.





(Sofía con Marcelo Mastroiani)




A pesar de su indudable atractivo sexual y su talento interpretativo Sofía Loren nunca tuvo una película muy taquillera en tierras americanas, lo que provocó su permanente regreso al cine italiano.

Así compaginó títulos de su tierra natal como "Los girasoles" (1970) de Vittorio De Sica, "La mujer del cura" (1971) de Dino Risi, "Mortadela" (1971) de Mario Monicelli, "El Viaje" (1973) de nuevo con De Sica, "Bianco, Rosso E..." (1973) de Alberto Lattuada o "Una jornada particular" (1977) de Ettore Scola.
Y otros foráneos, del estilo de "El hombre de la Mancha" (1972) de Arthur Hiller, "El puente de Cassandra" (1977) de George Pan Cosmatos o "Angela" (1977) de Boris Sagal; además de trabajos televisivos como una nueva y floja versión de "Breve Encuentro" (1974).









Posteriormente, espació sus apariciones en el cine para volcarse en el cuidado de sus hijos. Se cuenta que rechazó papeles importantes en series de televisión que serían míticas en la década de 1980: Falcon Crest y Dynasty.

En 1980, Sofía Loren tuvo el raro privilegio de actuar como ella misma y como su madre, en un filme biográfico para televisión. La película estaba basada en su libro autobiográfico titulado "Sophia: su propia historia".



(Saludando a Meryl Streep, en una entrega de premios)

A partir de los años 80 la carrera de Sofía Loren fue disminuyendo en productividad, desapareciendo del cine en largos intervalos y regresando sólo en puntuales ocasiones.

Sus otras actividades abarcaron el mundo de la televisión, la cosmética y la publicidad.
También tuvo problemas con el fisco italiano por culpa de los cuales pasó dos semanas en prisión.



(Sofía con sus hijos, Carlo Jr. y Edoardo)

En cuanto a su estable vida sentimental siempre fue al lado de Carlo Ponti. Juntos tuvieron dos hijos, Carlo Jr. y Edoardo Ponti. El año 1957 se casaron en México, originando un pequeño escándalo ya que el productor italiano ya estaba casado y aún no había obtenido el divorcio.


Para evitar el conflicto anularon el matrimonio en 1962 y cuando legalmente todo estuvo claro volvieron a contraer matrimonio en un ambiente mucho más pacífico, en 1966.

Cierta vez que le preguntaron a Sofía por el adulterio, simplemente se limitó a contestar: "Es un divertimento al que yo no juego".




(Sofía con Carlo Ponti, en dos épocas distintas)



En 1991, recibió un premio Óscar Honorífico de la Academia de Hollywood por su contribución a la industria cinematográfica.
Tres años más tarde, regresó a la gran pantalla para participar en la película "Prêt-à-Porter", de Robert Altman, donde compartió escena con Marcello Mastroianni, Julia Roberts, Tim Robbins, Kim Basinger, Lauren Bacall y Tracy Ullman. Su actuación la hizo acreedora de una nueva nominación al premio Globo de Oro en la categoría de "mejor actriz de reparto".






Su siguiente trabajo en el cine tuvo lugar en la comedia de 1995, "Discordias a la carta", en la cual trabajó junto a Ann-Margret, Walter Matthau y Jack Lemmon. Esta película alcanzó un considerable éxito de taquilla.
En ese mismo año, la actriz recibió un nuevo galardón en reconocimiento a su trayectoria profesional, el premio Cecil B. DeMille.

Posteriormente apareció en producciones italianas como "Francesca e Nunziata" (2001) y "Peperoni ripieni e pesci in faccia" (2004).





En 2009 volvió a aparecer en una producción estadounidense, la película "Nine", adaptación cinematográfica del musical homónimo de Broadway, bajo la dirección de Rob Marshall. Allí trabajó junto a Daniel Day-Lewis, Penelope Cruz, Kate Hudson, Marion Cotillard y Nicole Kidman.
El elenco protagonista del filme fue nominado al Premio del Sindicato de Actores como "mejor reparto", si bien la película no alcanzó el éxito comercial y crítico esperado.





Sofía Loren filmó películas con los más grandes actores del cine mundial, como Marcelo Mastroiani, Omar Shariff, Charlton Heston, Gregory Peck, Paul Newman, Clark Gable, Peter Sellers, John Wayne, William Holden, George Sanders, Peter O'Toole, Marlon Brando, Cary Grant, Frank Sinatra y Alan Ladd.

Hoy tiene 77 años muy bien llevados. Carlo Ponti murió en el año 2007; era 22 años mayor que Sofía.









(Carlo Jr., Edoardo, Sofía y Carlo Ponti)

Fuentes _
www.todocine.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Cine