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1.7.11

_ SORPRESAS EN MEDIO DE LA GRAN CIUDAD _



Perdonen los lectores que les presente cosas que encuentro en Montevideo como si fueran el gran "descubrimiento".
De pronto esta crónica va dirigida más bien a los habitantes del interior del país que no vienen nunca -o casi nunca- a la "capital"; o para los compatriotas qe se han ido del país y no han vuelto.

Yo también me considero un forastero en Montevideo. Nací en el interior, me crié allí, siempre trabajé en el departamento de Canelones y mi actitud cuando voy a la "gran ciudad" es la de un observador-descubridor de cosas que, por una u otra razón, me llaman la atención.

Todo este preámbulo es para contarles que un día de mayo de este año íbamos con mi esposa atravesando la "Plaza de los Treinta y Tres", más conocida como "plaza de los Bomberos", cuando de repente nos encontramos con un grupo escultórico que representaba dos hombres conversando en un banco de plaza.
Pero no eran dos hombres cualesquiera, ni habían sido puestos en ese lugar -juntos- por el capricho del artista creador de la obra.

Las figuras en cuestión eran las representaciones de Carlos Vaz Ferreira y Albert Einstein.

Ahí recordé algunas lecturas anteriores, sobre la muy publicitada visita del científico alemán, Premio Nobel de Física en 1921, al Uruguay y su famoso encuentro con Carlos Vaz Ferreira.




(foto de la revista "Mundo Uruguayo" que muestra a Einstein y Vaz Ferreira conversando en la plaza)

Lo interesante de esta historia es que las estatuas de Einstein y Vaz Ferreira están ubicadas en el mismo lugar donde una vez, hace 86 años, estos dos genios se sentaron a conversar, en un banco de la entonces llamada "plaza Artola".
La histórica entrevista fue el 24 de abril del año 1925.

Una fotografía publicada en la revista “Mundo Uruguayo” de aquella época inmortalizó el acontecimiento.
Y en dicha foto se basó el artista plástico Valverde Gil, para realizar las estatuas con las que nos encontramos hace pocos días.


Celular mediante sacamos -también nosotros- muchas fotos, desde distintos ángulos para ilustrar este post.

La obra escultórica se realizó, e instaló, para conmemorar la figura del filósofo el "Día del Patrimonio" del año 2008, que tuvo la consigna de "Uruguay -Un país de pensamiento” y la advocación del autor de “Moral para Intelectuales” y “Lógica Viva”.
Un hermoso homenaje a uno de nuestros pensadores más destacados, Carlos Vaz Ferreira.

A diferencia de la foto original, en la escultura ninguno de los personajes tiene sombrero.
Dicen que el cambio buscó destacar los rasgos de ambos pensadores.


Una construcción de ladrillo visto, con una placa de bronce, recuerda los 100 años de la enunciación de la Teoría de la Relatividad por Einstein, y el encuentro con Carlos Vaz Ferreira.



LA VISITA DE EINSTEIN A MONTEVIDEO EN 1925

Antes de su llegada

"El éxito de la visita de Einstein a Argentina, entre fines de marzo y la última semana de abril de 1925, contribuyó a aumentar el interés por una posible visita a Montevideo, por donde había pasado brevemente en su viaje a Buenos Aires.
Los periódicos uruguayos, además de ofrecer repetidas referencias a su actuación al otro lado del Plata, incluyeron en esos días noticias sobre temas relacionados con Einstein y su teoría en sus secciones de actualidades internacionales.
El diario El Día, por ejemplo, reprodujo en su edición del 12 de abril una fotografía de las 'Cámaras Einstein', utilizadas por la Universidad de Yale para efectuar investigaciones fotográficas sobre los resultados del eclipse solar, que se utilizaron para
corroborar la validez de la teoría.
La despedida de la que fue objeto Einstein al dejar la Argentina tuvo un eco especial en la prensa uruguaya [La Mañana 24 abril 1925].
Ella informó que las asociaciones estudiantiles de diversas facultades argentinas habían citado a sus respectivos asociados para que se hicieran presentes en el puerto a despedir al sabio. Informó también en detalle acerca de la nutrida concurrencia de profesores y estudiantes a esa despedida y, además, dio una nómina detallada de las altas autoridades argentinas que se hicieron presentes en el puerto para despedirlo.
Entre otros, citaba la presencia de los
ministros de Relaciones Exteriores y de Instrucción Pública."



La recepción uruguaya

"El día 23 por la mañana, el Centro de Estudiantes de Ingeniería y Agrimensura realizó una asamblea general de socios, en la que la Comisión Directiva propuso que Einstein fuera designado socio honorario; la moción fue aceptada por unanimidad.
Se resolvió también que se le entregaría un pergamino que lo acreditaría en ese carácter, y "una placa de oro recordatoria de la ilustre visita recibida por nuestra Universidad" [La Mañana 24 abril 1925].
En un mensaje de ese mismo centro a sus socios, difundido por la prensa local y firmado por el presidente y por el secretario -José R. Fosalba y Carlos R. Végh Garzón respectivamente-, se exhortaba a los socios a que se hicieran presentes en la dársena el día viernes 24 de abril a las 7:30 de la mañana, para dar una adecuada bienvenida al sabio.
Lo mismo hicieron las autoridades de la Asociación Politécnica del Uruguay, institución profesional que agrupaba a los graduados de ingeniería de ese país.

Por su parte, las autoridades de la Facultad de Ingeniería decidieron suspender las clases comprendidas entre las ocho y las diez de la mañana de ese día, a fin de facilitar la concurrencia de profesores y alumnos [La Mañana 24 abril 1925].
Los periódicos locales informaron que Einstein daría un ciclo de conferencias en Montevideo, y que ello había causado un 'interés extraordinario', ya que esa visita ofrecía al público culto del Uruguay la posibilidad "de oír de los propios labios de su autor, la discutida teoría de la relatividad" [El Día 26 abril 1925].

"La Facultad de Ingeniería solicitó al ejecutivo colegiado -El Consejo Nacional de Administración que regía los destinos de la república-, 1.000 pesos para hacer frente a los gastos que ocasionaría la visita de Einstein a Montevideo. Después de considerar el asunto, el gobierno resolvió autorizar solamente 500 pesos.
Ante la insistencia de la Facultad, que solicitó por lo menos 800, hubo "un nuevo cambio de ideas"[La Mañana 30 abril 1925] como resultado del cual el gobierno ratificó su oferta inicial de 500 pesos.


El diario La Mañana se quejó de esta resolución, alegando que la cuota máxima fijada por el Estado para su contribución al homenaje a uno de los "más altos exponentes de la intelectualidad contemporánea", era exigua. Conjeturaba que si la compañía del tranvía del Norte le hubiera pedido otros cien mil pesos para cerrar sus cuentas, la respuesta hubiera sido otra.
También el diario El Sol [9 mayo 1925] compararía más tarde, la suma comprometida para Einstein con lo que cobró una recitadora en esos mismo días.

El autor de ese artículo muestra un ángulo interesante en lo que se refiere a la percepción uruguaya de la visita de intelectuales extranjeros (algo similar podría decirse para el caso de la Argentina).
En alguna medida, él percibe la visita de Einstein como un viaje de exploración al Uruguay, en el que el país debía tomar recaudos para causar una buena impresión: Einstein es descrito como uno de los "más altos exponentes de la intelectualidad contemporánea que se dignasen llegar hasta estas playas a saber quienes somos y qué conceptos tenemos".




El encuentro con Montevideo y su gente

"En la mañana del viernes 24 de abril, Einstein llegó a Montevideo a bordo del vapor 'Ciudad de Buenos Aires', uno de los buques que hacían la carrera entre esa ciudad y la de Buenos Aires, cubriendo el corto trayecto entre ambas capitales en lo que para la época era, sin duda, un cómodo viaje nocturno.
El distinguido visitante recibió el saludo de autoridades, profesores, estudiantes y periodistas en el comedor del vapor. Don Américo Sampognaro [El Día (edición de la tarde) 24 abril 1925] lo recibió en nombre del Presidente de la República; el Dr. Agustín Musso, representaba al Rector y al Consejo Universitario; el ingeniero Carlos M.
Maggiolo, Decano de la Facultad de Ingeniería a su institución y el arquitecto Jacobo Vázquez Varela, a la Facultad de Arquitectura.
Los ingenieros Carlos A. Berta, Federico A. Bruno, Federico García Martínez y Kayel representaban al profesorado de la Facultad de Ingeniería. La Asociación Politécnica del Uruguay estuvo representada por su presidente Víctor B. Sudriers y su secretario, Luis Giannattasio. El Centro de Estudiantes de Ingeniería y Agrimensura estuvo representado por el alumno Ezequiel Sánchez González.
También estuvo presente en la recepción una delegación de las instituciones de la comunidad judía del Uruguay, y un buen número de estudiantes.


"El Consejo Departamental había resuelto [El País 24 abril 1925] que su presidente, el ingeniero Luis P. Ponce lo recibiera oficialmente en Montevideo a su llegada.
Ponce le ofreció alojamiento, a cuenta del gobierno Departamental, en el Parque Hotel, y también el uso de uno o dos de los automóviles de la Comuna [La Mañana 23 abril 1925]. Einstein agradeció la oferta, pero indicó [El Día 25 abril 1925] que ya había arreglado alojarse en casa de don Naum Rosenblatt.

El ingeniero Amadeo Geille Castro había sido designado por la Facultad de Ingeniería para actuar como su secretario particular.
Junto con los alumnos Ricardo Müller y Ezequiel Sánchez González, que se convertirían en celosos guardianes del acceso a Einstein durante su estancia en Montevideo, lo auxiliaban en esa tarea.
Cuando se anunció la visita de Einstein a Argentina, la Facultad de Ingeniería de Montevideo envió a Geille Castro a Buenos Aires para que asistiera a las conferencias que Einstein dictaría allí, y para que "obtuviera para nuestra institución de enseñanza copia de la versión que allí se tomara de las mismas" [Ingeniería I7: (1925)].

Asimismo, estaba autorizado para hacer gestiones para que Einstein se detuviera en Montevideo en su camino de regreso a Europa.
Durante su estadía en Buenos Aires, Geille Castro trabó contacto personal con Einstein, entrando así en funciones aún antes de que el sabio llegara a Montevideo.
El día antes de la partida de Einstein a Montevideo, fue él quien confirmó a Rosenblatt por telegrama la fecha de partida desde Buenos Aires [La Mañana 24 abril 1925]."





Los periódicos de Montevideo

"El diario El Día había saludado el día anterior la llegada de Einstein a Montevideo publicando un retrato, obra del dibujante Buscasso. Al entrevistarlo en el vapor, el reportero de ese diario le mostró a Einstein una copia de ese retrato.
Siguiendo una costumbre ya característica de Einstein en sus relaciones con la prensa, elogió la fidelidad de la obra [El Día (edición de la tarde) 24 abril 1925].
También La Razón [22 abril 1925] publicó en su última página un retrato a lápiz de un Einstein risueño, acotando que "el gran hombre de ciencia ha tenido la virtud de dotar a las ciencias esotéricas de la magia de la novedad y el incentivo de la popularidad".
Pocos comentarios de esa visita la describen más acabadamente. Dos días más tarde ese diario publicó un nuevo retrato, ahora en la primera página, que es aún más fiel [La Razón 24 abril 1925].
El diario El Bien Público [24 abril 1925] publicó también un retrato de Einstein, obra del dibujante Liega Ciaparelli, que da una versión de su fisonomía que es más seria y sombría, quizás algo agriada.
La abundancia de retratos a lápiz, que desaparecen una vez que Einstein llega a Montevideo y se pone al alcance de las cámaras fotográficas, sugiere que los archivos de esos periódicos no tenían una abultada carpeta gráfica sobre Einstein.


Las conversaciones de Einstein con los periodistas a su llegada a Montevideo giraron acerca de sus recientes experiencias en Argentina.
Einstein declaró que ese país podía estar "orgulloso de su capacidad científica. Hay mucha gente que estudia con provecho" [El Día (edición de la tarde) 24 abril 1925]. Señaló como una credencial válida la curiosidad que despierta entre la gente de Buenos Aires la visita de los conferenciantes que allí llegan.
El autor de esa nota preguntó al ingeniero Geille Castro, que había asistido a sus conferencias en Buenos Aires, si éstas habían tenido éxito. 'Enorme' fue su lacónica respuesta.

La pregunta siguiente era de rigor: si la gente lo había comprendido; respondió que la gente que estaba preparada para ello, sí.
Se le preguntó también sobre la réplicas que se habían publicado en Buenos Aires a las teorías de Einstein. A lo que Geille Castro contestó que se le habían pedido aclaraciones a sus conceptos, y que se lo había escuchado con gran respeto, pero que no habían habido réplicas; simplemente porque 'no hay hoy' quién pueda hacerlas.


Einstein explicó a los periodistas que su viaje a la Argentina lo había fatigado mucho y que deseaba tener un poco de reposo.

Prometió una audiencia general con los periodistas para el domingo a las nueve de la mañana, y señaló que no recibiría a ningún reportero aisladamente [La Tribuna Popular 26 abril 1925]. Una vez que dejó el vapor, se dirigió en automóvil acompañado del ingeniero Maggiolo a la casa de Naum Rosenblatt, donde fue visitado por muchas personas [El Día (edición de la tarde) 24 abril 1925].

Los periodistas encontraron que sus ademanes y sus palabras eran lentos, casi sacerdotales. Destacaron que "Einstein es de una bondad admirable, sencillo, un sabio de verdad, que rehuye toda ostentación vanidosa". Esta evaluación se repetiría una y otra vez durante y después de su visita.
El periodista de Tribuna Popular hizo notar también que vestía un traje bastante usado, con el saco ceñido a su cintura, exigua, frente a los hombros anchos. Usaba un chambergo de alas grandes, de las que se escapaban rizos de su cabellera, adquiriendo así "un notorio aspecto de violinista célebre" [El Día (edición de la tarde) 24 abril 1925].

Los diarios informaron que Einstein daría tres conferencias, los días sábado, lunes y martes; y que el horario de las dos primeras había sido fijado a las 17:30; el de la tercera se anunciaría más adelante. Desde ese día y hasta el de su partida, varios diarios del Uruguay publicaron una sección especial, llamada simplemente 'Einstein', en la que dieron informaciones sobre lo que el visitante había hecho el día anterior y lo que se planeaba para que hiciera ese día".




"¿De qué hablaron ese día? No se sabe. Todo queda en el marco de la presunción, pese a que existe una carta taquigráfica sobre algunos de los asuntos y un libro diario del Einstein en que compara la idiosincrasia de uruguayos y argentinos por aquellos años, notando diferencias en la visión de la periferia existencial de las dos comunidades platenses.
"Existiría una línea de pensamiento afín entre el filósofo judío Spinoza (1632-1677) y Einstein de la cual en alguna medida Vaz Ferreira podría haber participado dentro de su agnosticismo: la creencia en un ser superior, a nuestro riesgo llamémosle Dios, que habría diseñado un orden en el Universo, pero que no comprometía al hombre en sus conductas de albedrío".




Un Edil montevideano leyó en una sesión de la Junta Departamental : "Quisiera compartir con mis colegas Ediles una versión taquigráfica no oficial, publicada en la revista de la Asociación de Profesores de Física del Uruguay, de un diálogo que mantuvieran Einstein y el filósofo uruguayo Vaz Ferreira en un banco de la Plaza de los Treinta y Tres :

“Einstein.- Mi concepto del universo es circunferencial; partiendo de un punto, la línea parece que se aleja de él, pero en realidad a él se acerca y en él termina. Quiero decir que lo que se aleja, se acerca; que lo que se va, viene; que lo que está aquí, está realmente allí; que la luz es la sombra; que lo que es, no es…

“Vaz Ferreira.- No creo tanto, pero sí que lo que se aleja puede en realidad estarse acercando; que lo que está aquí puede realmente estar allí; que la luz puede ser que lo sea, y puede ser que no…

“Einstein.- Fíjese en la luz del sol…

“Vaz Ferreira.- ¿Y quién puede afirmar que esa luz es del sol y que el sol es él?

“Einstein.- Es que seguramente ni el sol es sol, ni la luz es la luz, ni que la estoy viendo, ni yo soy yo…

“Vaz Ferreira.- Yo no llego a ser tan radical. No afirmo que yo no sea yo, pero digo que es posible que no lo fuera, o que lo fuera.

“Einstein.- Usted dice que dice, pero por mi teoría, en verdad no dice nada…

“Vaz Ferreira.- Y por la mía, usted puede ser que esté diciendo algo, y puede que no.

“Einstein.- ¿Hablo con Vaz Ferreira?

“Vaz Ferreira.- Según mi teoría, puede ser que sí. “Y yo ¿hablo con Einstein?”

***



Carta de Einstein a Vaz Ferreira

(Remitida el 29/04/1925, en Montevideo)

Estimado Señor Vaz Ferreira:

Le agradezco mucho el precioso regalo que Ud. me ha ofrecido. He comenzado a leer vuestra obra sobre el pragmatismo. Yo no soy pragmatista. Encuentro que él /el pragmatismo/ da una definición bien imperfecta de la verdad.
Pero si yo fuera pragmatista,
respondería a vuestra crítica del pragmatismo de la siguiente manera. “Yo no doy una definición de la verdad porque la verdad no existe. Se puede solo dar una definición de la verdad de un enunciado en relación con un complejo dado y bien determinado (limitado) de consecuencias”.
Un enunciado que es “verdadero” relativo a un cierto sistema restringido de consecuencias, no lo es
más relativamente a un sistema más extendido de consecuencias. Yo agrego que no comparto este modo de ver el problema, pero si se miran de esta manera las cosas, entonces desaparece el error que Ud. menciona.
Pero le concedo que esta observación no
cambia nada vuestra crítica del uso que James hace de su doctrina. Si se considera a la verdad, que es práctica, de sacar /derivar/ de un enunciado todas las consecuencias posibles y de controlar así las “verdades”, el pragmatismo no nos ofrece ningún medio nuevo para elegir y para juzgar.
Si, además, se subraya que la definición del pragmatismo de la verdad es insuficiente, porque él
/el pragmatismo/ no define el significado de la palabra “consecuencias” (que debería ser de valor “práctico”).
Si se trata de
completar este punto de vista, entonces se percibe fácilmente que la dificultad principal que se encuentra, si se quiere definir la verdad, no es resuelta, tampoco obviada -por la teoría pragmatista. Lamento mucho carecer de la posibilidad de tratar todas estas cuestiones hablando con Ud., a causa de los numerosos deberes sociales.
Lo saludo con todo mi corazón.
Suyo A. Einstein

P/ost/ S/criptum/. Excuse el francés espantoso. Pero creo que Ud. lo prefiere a una carta en alemán.
P.S. Creo que el concepto “verdad” no puede tratarse separadamente del problema de la “realidad”.
N. del T. Vaz le había regalado a Einstein el libro Le Pragmatisme, traducción francesa de un libro que Vaz había escrito y editado y editado en Montevideo. (Ardao, Arturo: comunicación personal.)




(inscripción de la placa del monumento en la "Plaza de los Treinta y Tres")