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1.2.09

"El peso del alma" _ 21 GRAMOS


(afiche de la película "21 gramos")
La película
"21 gramos" (de Alejandro González Iñárritu, con Sean Penn y Benicio del Toro) puso sobre el tapete una afirmación, un poco imprecisa: que el alma humana pesa 21 gramos. Desde hace miles de años la creencia en la existencia física de eso llamado "alma" ha sido discutida. Platón, decía que "el alma era la idea eterna que estaba formada por tres partes (una mental, una emocional y otra espiritual) y que, al morir, cada una tomaba su camino y el alma espiritual regresaba a la dimensión luminosa de donde a su entender procedían todas las almas". Aristóteles, decía "que todos los seres vivos tienen en sí un principio vital o alma mortal que regula todas sus funciones vitales, y que muere junto a él (las plantas , un alma vegetativa; los animales, un alma sensitiva; y los seres humanos, un alma racional). Hesíodo, decía: "es un aliento que mantiene la vida del cuerpo inanimado y que lo abandona cuando el ser humano muere". Hegel: "la manifestación sensorial inferior del espíritu en su nexo con la materia". El filósofo René Descartes pensaba que la glándula pineal era aquello que conectaba el cuerpo con el alma y, de hecho, muchas culturas milenarias, principalmente las orientales, consideraban que en esta glándula se alojaba el Alma de cada persona (todavía hoy diversas culturas se pintan o adornan su "tercer ojo", como en India, por dar un ejemplo).
En 1907 el médico estadounidense Duncan Mac Dougall (de Haverhill, Massachusetts) osó hacer lo que ni a Platón ni a Aristóteles se les había ocurrido: pesar literalmente un alma. Lo primero que hizo fue comprar una "cama-balanza" que, según el vendedor, era sensible al peso de un pelo. Así, la armó en su oficina. Lo que le faltaba entonces eran candidatos que dejaran pesar su alma. Nadie sabe cómo, pero para febrero de ese año había reclutado a seis moribundos. Y así fue: los observó antes, durante y después del proceso de muerte y midió puntillosamente cada cambio de peso. El resultado parecía coincidir en cada caso: exactamente, 21,2621423 gramos era la diferencia entre el peso del cuerpo viviente y del cadáver. O dicho en otras palabras, que el alma no sólo existía, tenía masa, sobre ella también actuaba la gravedad y pesaba lo mismo que una moneda de cinco centavos, una barrita de chocolate, una feta de jamón o un colibrí.
Mac Dougall estaba tan entusiasmado con la balanza que repitió el experimento con 15 perros que, luego de muertos, no registraron la sustracción de los famosos 21 gramos (para el médico todo cuadraba: sin dudas, ésta era la prueba por excelencia de que los únicos que gozaban de alma eran los seres humanos). Lo curioso es que la evidencia experimental consistió en sólo 6 pacientes (una muestra demasiado pequeña), sin hablar del hecho de que Mac Dougall que murió sin pena ni gloria en 1920 nunca precisó a qué se refería con muerte (si muerte cerebral, muerte celular, muerte legal, etc.) o si los famosos 21 gramos no se relacionaban, en verdad, con el sudor, el cese de la respiración, la coagulación de la sangre, el vaciamiento de los pulmones o, lisa y llanamente, que la cama-balanza andaba mal. Como un reguero de pólvora, la noticia se filtró y apareció el 11 de marzo de 1907 en la página 5 del "New York Times", antes de que la revista "American Medicine" aceptara publicar el estudio de Mac Dougall en su número de abril de ese año(el trabajo se llamó "Hypothesis concerning soul substance together with experimental evidence of the existence of such substance). Estos experimentos difícilmente puedan ser considerados científicos, pero en el imaginario popular esta cifra se ha convertido en sinónimo de la medida de la masa del alma.
La verdad es que 21 gramos no es mucho para el alma, pero sí lo suficiente para vender miles de entradas de cine y toneladas de pop (pochoclo).


(ilustración de la cama-balanza usada por MacDougall)
(Fuente _ Wikipedia libre)