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25.4.11

_ CUANDO CHARLES DARWIN VISITÓ MINAS _

(Retrato de Charles Darwin joven)

Cuando CHARLES DARWIN estuvo en Minas

Hace 184 años un inglés de 23 años, visitó Minas durante tres días. Ese hombre joven y barbado, sería años después un célebre científico, autor de “El origen de las especies”, libro que publicó en 1859; desarrollando una teoría de la evolución de los seres vivos por medio de la selección natural, que causó una verdadera revolución en el conocimiento científico de la época.
Su nombre era Charles Darwin.

Minas en aquel entonces -1832- era simplemente “la aldea de Las Minas”, tal como se la nombra en el diario de viaje de Darwin, posteriormente publicado como libro _ “Viaje de un naturalista alrededor del mundo”.
En la descripción de esta visita tan particular podemos encontrar dos versiones; por un lado la de un diario local que cuenta el acontecimiento en el momento que ocurrió. Y por otro lado, la versión del propio Darwin al describir su experiencia.
El diario de la época (no pude saber cuál, porque el recorte tal como me llegó no lo permite), en su reseña del acontecimiento dice :


(recorte de un diario de la época_ Ampliar)


“Nos visita un inglés que se lava la cara"
Minas, 1832


“Como otra etapa (quién sabe cuántas) de un periplo que en el próximo lustro lo llevará alrededor del orbe, permaneció durante tres jornadas en la Villa de Minas, un joven naturalista inglés, de frondosa barba e insólitas costumbres (sin duda adquiridas en sus interminables viajes) y la asombrosa habilidad de establecer la dirección de cualquier ciudad o paraje, utilizando un enigmático adminículo.
Charles Darwin pasó por esta villa en dirección hacia Aiguá y asombró a sus habitantes.
En el puerto de Maldonado a bordo del navío “Beagle”, lo aguardan sus intrépidos compañeros de aventura.
El joven es un infatigable científico, dedicado al estudio de la fauna, la flora, las condiciones de la tierra, los minerales y canteras, así como las costumbres y formas de vida de los pueblos.
Darwin ha declarado su sorpresa ante la inexistencia de bosques en nuestra región, la destreza de nuestros gauchos para el manejo del lazo y la domesticidad y belleza de los avestruces.
Asimismo, reveló su calidad de conocedor insigne de las distintas especies de ofidios venenosos y de los que no lo son.
El mismo asombro que demostró Darwin al observar las bellezas naturales de estos parajes, exhibieron los minuanos por los hábitos insólitos del visitante.
El hombre tiene extrañas costumbres, más propias de moros que de cristianos.
Como la de lavarse la cara por las mañanas.

Pero, ahí no terminan sus peculiaridades, Darwin y sus compañeros ostentan pilosa condición, ya que desdeñan afeitarse mientras están navegando.
Si sus costumbres son curiosas, más lo es un pequeño aparato con aguja imantada que señala la correcta ubicación de cualquier paraje, que el joven inglés utiliza para no perderse en los exóticos lugares que visita.
Mediante ese adminículo denominado brújula, puede seguir la correcta dirección, aún en lugares por los que nunca haya pasado o senderos que no haya recorrido jamás.
Darwin accedió, amablemente, a una demostración con la llamada brújula sobre un mapa (señaló sin hesitar la exacta dirección de varias ciudades) y prosiguió viaje hacia Aiguá.”
(
Artículo de un diario de la época, que también tiene una foto, en cuyo pie dice : Charles Darwin _Curioso viajero).

**

Por su parte, en el diario de viaje, Charles Darwin, en camino de Pan de Azúcar a Minas,
anota :

"Al caer la noche solicitamos permiso para dormir en una estancia.
Su propietario es uno de los mayores terratenientes del país, y teniendo en cuenta su condición social, su conversación resultó en cierto modo risible.
Expresaron todos un tremendo asombro por el hecho de que la tierra fuera redonda, y se resistían a creer que un pozo, si fuera lo suficientemente profundo, llegaría al otro lado del globo.
Me consultaban si era la tierra o el sol lo que se movía; si hacia el norte hacía más frío o más calor; donde se encontraba España; y muchas otras preguntas similares."

El 27 de julio de 1832 Darwin llegó a "la aldea de Las Minas" y anotó en su diario :

“El país es tan desolado que apenas cruzamos una única persona en todo un día de viaje”
“Las Minas es aún menos importante que Maldonado; se ubica en una pequeña planicie rodeada de colinas rocosas muy bajas, aunque un habitante de las pampas sin dudas vería en ellas una región alpina”
“Las casas de los alrededores se yerguen en el campo aisladas, sin corrales ni jardines de ninguna especie, como es la costumbre del país, lo que les da un aspecto poco confortable”
"El hecho de que me lavara la cara por la mañana dio muchísimo que hablar en el pueblo de las Minas. Un prominente comerciante me hizo un cuidadoso interrogatorio por causa de costumbre tan singular, y también indagó por qué usaba barba.
Me demostró muy grandes sospechas; tal vez sabía de las abluciones practicadas por los mahometanos, y por conocer que yo era herético, probablemente llegó a la conclusión de que todos los heréticos eran feroces turcos."


Sobre los gauchos escribió Darwin :

“Los gauchos son sumamente corteses y nunca beben una copa sin invitarnos a que los acompañemos; pero así como nos hacen graciosos saludos, podría decirse que también siempre se hayan dispuestos a acuchillarnos si se presenta la ocasión.
"Dos o tres de los objetos que llevaba encima, especialmente una brújula de bolsillo, despertaban un asombro sin límites.
El hecho de que yo, un forastero recién llegado, pudiera hallar la ruta a lugares para mí desconocidos, despertaba la más viva admiración.
Si grande era la sorpresa que en ellos despertaba mi brújula, no menor fue la mía al comprobar tal ignorancia entre gentes que eran dueñas de millares de cabezas de ganado y de enormes estancias.

"Yo traía entre mis cosas algunos fósforos, y los encendía mordiéndolos; les parecía algo tan portentoso que una persona produjera fuego con los dientes, que era normal que toda la familia se reuniera para verlo.
En una ocasión llegaron a ofrecerme un dólar por uno de los fósforos."

**

Más allá de lo anecdótico de ambas descripciones, se puede apreciar la mirada del inglés sobre nuestra sociedad en formación y la mirada criolla sobre alguien que venía de allende los mares, de un lugar tan lejano que hasta resultaba difícil ubicarlo en el mapa.
Para situarnos mejor en el tiempo conviene recordar que, cuando Darwin estuvo en nuestro territorio, el Uruguay recién había aprobado su primera Constitución.
Recordar que Fructuoso Rivera había sido elegido Presidente, con un sistema electoral muy precario, posponiendo las aspiraciones de Lavalleja.
Recordar que en el mes anterior a la llegada de Darwin a Minas había muerto en Yacare-Cururú, a manos de los charrúas, Bernabé Rivera, sobrino de “Frutos”. Ambos habían iniciado en Salsipuedes, el 11 de abril de 1831, un exterminio sin cuartel de los indígenas y éstos se tomaron venganza con “Bernabelito”, que así llamaba el entonces Presidente de la República a su sobrino.


Si nos hacemos una idea del estado de “civilización” en que se encontraba la sociedad oriental, no pueden extrañarnos las opiniones de Darwin sobre las gentes que conoció en su visita.
Son como fotografías de un momento histórico, nada más que eso.

Y finalmente, el hecho de que los minuanos de aquel entonces no conocieran la brújula y la vieran como un objeto casi mágico, me recuerda los relatos de Gabriel García Márquez en “Cien años de soledad”, cuando los gitanos aparecían cada año con un invento nuevo de la civilización, dejando maravillados a los habitantes de Macondo.
Después de todo, entre Minas y Macondo también había similitudes. Miren si no.


.....................................***....................................... Wilson Mesa





(Charles Darwin en distintas épocas de su vida)



(Maqueta del "BEAGLE", el navío en el que Darwin viajó alrededor del mundo_ Se encuentra en la Casa-Museo de Darwin en Kent, Inglaterra)

(Un agradecimiento especial a Irma Rodríguez, quien al mandarme la foto del recorte de diario que hablaba de la visita de Darwin a Minas despertó mi curiosidad)

(Las imágenes se pueden ampliar con un click)

(Publicado en "Semanario Arequita", de Minas, el 29/04/11)

2 comentarios:

Todo pasa por una razon dijo...

El padre de la teoria de la evolución de las especies.

Saludos,

Celosias

deletrasarte dijo...

Un trabajo que despierta el interés y además instruye.
Gracias querido amigo Wilson
Fuerte el abrazo