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5.6.11

_ "La Sociedad de los Poetas Muertos" _ SERAFÍN J. GARCÍA _



SERAFÍN J. GARCÍA

Este gran poeta uruguayo nació el 5 de junio de 1905, en Cañada Grande, cerca de Vergara, departamento de Treinta y Tres. Fue bautizado como Serafín José García. Sus padres eran Serafín García, minuano de origen, y doña Sofía Correa, olimareña, integrante de una familia de viejo arraigo en aquel departamento. Se dice que su madre lo nombró José porque ella era devota de San José. Sus bisabuelos por ambas ramas de origen, tuvieron participación en las luchas por la independencia nacional.

A los 5 años de Serafín, su familia se trasladó a Vergara, pequeño pueblo de unos tres mil habitantes, donde cursó el ciclo primario. Concurrió a la escuela Nº 13 de varones, uno de sus maestros fue Lorenzo D’Auria. A los 10 años lavaba frascos en una farmacia del pueblo. Cuando contaba 14 años, falleció su padre circunstancia que cambió en gran parte su vida.

No tuvo otros estudios, habiendo realizado su formación cultural en forma enteramente autodidáctica.
Fue empleado de farmacia, aprendiz de tipógrafo, ayudante de rematador público y bibliotecario. Comenzó a escribir y a publicar en los periódicos del pueblo, recibiendo el reconocimiento de su poesía cuando él se animaba a darla a conocer.

Poco después de cumplir los veinte años se radicó en la ciudad de Treinta y Tres, donde ingresó a la policía, operando como telefonista y encargado del archivo de la Jefatura olimareña. Allí continuó escribiendo y comenzó a publicar en los periódicos de la capital departamental. Editó en 1935 su libro más conocido, “TACURUSES”, de versos criollos, convirtiéndose en un éxito literario, a tal punto que es el libro más veces re-editado en el Uruguay. Obra que se encontraba tanto en la biblioteca de alguien refinado y culto, lo mismo que en la maleta del tropero o en la memoria recitativa de los peones de estancia o de los agricultores.


Modesto guardia civil, desconocido poeta y literato, en 1935 comienza una larga trayectoria al servicio de la poesía y de la literatura del Uruguay. .
En el año 1936, a poco de ser publicada su primera obra "Tacuruses", Serafín J. García recibiría por su obra el "Premio Ministerio de Instrucción Pública".
Gabriel Terra, que siendo presidente constitucional se había convertido en dictador, autorizó al Ministerio del Interior para que adquiriera 300 ejemplares de la obra "Tacuruses", a efectos de ser distribuidos en las distintas Jefaturas de Policía del país, "con encargo de hacerla conocer al personal de sus dependencias". Recordemos que Serafín era policía, pero recordemos también que “Tacuruses” fue considerado siempre un grito de protesta contra la injusticia social y política en la campaña uruguaya; basta recordar el poema “Orejano” que integra dicho libro.
También -como premio a su destaque literario- Serafín fue designado, para ocupar un cargo vacante de Subcomisario en la 8va. Sección (Santa Clara de Olimar), del departamento de Treinta y Tres, cargo que nunca ocupó, porque continuaría prestando servicios en la propia Jefatura departamental.

En 1940, Serafín J. García solicitó el retiro y se fue a vivir en Montevideo.
Publicó, numerosas obras en verso y en prosa : cuentos, fábulas, crónicas, ensayos, obras humorísticas y estampas. Sus relatos para niños fueron adoptados por Primaria y Secundaria como lecturas en escuelas y liceos del país.
Sus obras han sido objeto de numerosas ediciones, algunas se encuentran traducidas al inglés, francés, italiano, portugués y al yiddish. Selecciones de su producción han sido incluidas en antologías nacionales y extranjeras En el ámbito nacional obtuvo el primer lugar en nueve concursos oficiales y en tres de índole particular. Entre los de carácter oficial recibió el Premio Rodó, concedido por la Intendencia de Montevideo y el Trienal de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura de los años 1981- 1983.
Su obra PIQUIN Y CHISPITA fue seleccionada entre todas las publicadas de 1967 y 1968 entre las diez mejores de la producción internacional de libros para niños, esta distinción significó ser incluido en el cuadro de honor del premio “Hans Chistrian Andersen”, en Bologna, abril 4 de 1970.

Obtuvo cinco veces premios de literatura en los concursos anuales del Ministerio de Instrucción Pública (actual M.E.C.), y tres en otros concursos de carácter diverso.
Dio numerosas conferencias sobre literatura gauchesca en Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay.
Nominado en el año 1974 para ocupar un lugar en la Academia Nacional de Letras, no aceptó dicha designación. Posteriormente, en 1983, nuevamente fue convocado, para ocupar el sillón “Dámaso Antonio Larrañaga” de la Academia, en sustitución de Santiago Dossetti; Serafín aceptó esta vez tan alta distinción. Entre los homenajes tributados se destaca el que le rindieron espontáneamente sus amigos y admiradores en ocasión de cumplirse veinte años de la aparición de Tacuruses. También le rindió homenaje el Consejo Nacional de Gobierno, en sesión del 9 de octubre de 1956. Y el realizado en el Paraninfo de la Universidad de la República, en vísperas de conmemorarse las bodas de plata de dicha publicación.

Falleció en Montevideo el 29 de abril de 1985, casi al cumplir ochenta años y pocos meses antes del cincuentenario de la aparición de “Tacuruses” .

Todas sus pertenencias fueron donadas por su esposa Blanca Elma González, a la Biblioteca Pública “Serafín J. García”, de Vergara. En la misma existe una exposición permanente, dedicada al poeta, que se inauguró el día 17 de agosto de 1997.




Libros Publicados

En verso: Tacuruses, Tierra amarga, Raíz y Ala, Romance a Dionisio Díaz, Flechillas, Sus mejores Poemas, Todos los Romances.

En prosa: En carne viva, Burbujas, Barro y sol, Panorama de la Poesía Gauchesca y nativista del Uruguay, Asfalto, Las Aventuras de Juan el Zorro, Agua Mansa, Los Partes de don Menchaca, Cuentitos Fogoneros (estas dos ultimas obras con el seudónimo de Simplicio Babadilla), 10 poetas Gauchescos del Uruguay, El Totoral, Nuevos cuentitos Fogoneros, Los mejores cuentos, Piquin y Chispita, Leyendas y supersticiones, Blanquita, Cuentos y Crónica, La vuelta al camino, Estampas Uruguayas, Primeros Encuentros.

Algunos poemas de "TACURUSES"

OREJANO

Yo sé qu'en el pago me tienen idea
porque a los que mandan no les cabresteo;
porque dispreciando las güeyas ajenas
sé abrirme caminos pa dir ande quiero.

Porque no me han visto lamber la coyunda
ni andar hocicando p'hacerme de un peso,
y saben de sobra que soy duro'e boca
y no me asujeta ni un freno mulero.

Porque cuando tengo que cantar verdades,
las canto derecho nomás, a lo macho,
aunq'esas verdades amuestren bicheras
ande naide creiba que hubiera gusanos.

Porque al copetudo de riñón cubierto
-pa quien n'usa leyes ningún comisario-
lo trato lo mesmo que al que sólo tiene
chiripá de bolsa pa taparse'l rabo.

Porque no m'enyenan con cuatro mentiras
los maracanases que vienen del pueblo
a elogiar divisas ya desmerecidas
y hacernos promesas que nunca cumplieron.

Porque cuando truje mi china pal rancho
me olvidé que hay jueces p'hacer casamientos,
y que nada vale la mujer más güena
si su hombre por eya no ha pagao derecho.

Porque a mis gurises los he criao infieles
aunqu'el cura grite qu'irán al infierno,
y digo ande cuadre que pa nada sirven
los que sólo viven pirichando el cielo.

Porque aunque no tengo ni en qué cáirme muerto
soy más rico qu'esos que agrandan sus campos
pagando en sancochos de tumba reseca
al pobre pión, qu'echa los bofes cinchando.

¡Por eso en el pago me tienen idea!
¡Porqu'entre los ceibos estorba un quebracho!
¡Porque a tuitos eyos les han puesto marca
y tienen envidia de verme orejano!

¿Y a mí qué m'importa? ¡Soy chúcaro y libre!
¡No sigo a caudiyos ni en leyes me atraco!
¡Y voy por los rumbos clariaos de mi antojo
y a naides preciso pa'hacerme e'baquiano!


**

PIONA

Dende muy gurisita
se te gana en la ropa y en el cuerpo
ese tufo emperrao de las cocinas
qu'es mestura de hoyín, de humo y de sebo,
y atrás del que anda siempre'l macherío
como perrada hambrienta atrás de un güeso.

No bien los catorce años
t'encarosan los pechos
y la naciente redondés de'l'anca
t'enyena el vestidito'e percal viejo,
ya el algariao patrón, o el mayordomo,
andan buscando ande tumbar tu cuerpo.

Y en cuanto t'hincha el vientre'l primer hijo,
ya se cren con derecho
a un lugar en tu catre y en tu carne
hasta los pobres piones galponeros,
porque vos, infelís, sos en el campo
láunica cosa que no tiene dueño.

Cuasi no hay año que no echés al mundo
un gurí rubio, amulatao o negro,
porqu'en las noches emparejadoras
se confunden los pelos,
y más si son dos vidas solitarias
las qu'entreveran sangre y sufrimiento.

Uno aquí y otro ayá, por las estancias
-pelusa'e cardo qu'esparrama el viento-,
esos hijos sin padre se te quedan,
mientras vos ves gastarse tu deseo
de ajuntarlos un día
en un rancho con sol, alegre y nuevo.

Y así vas, de hombre en hombre,
de cocina en cocina envejeciendo,
hasta qu'inútil ya, descangayada,
sin servir pal fregón ni pa los besos,
terminás cuasi siempre tu esistencia
cebando mate'n un quilombo'e pueblo!

**

MATRERO

Resueyo del monte cuajao en coraje.
Altivo aletaso de la libertá.
Cerno endurecido de macheses gauchas
que sólo la muerte consiguió ablandar.

Corasón caliente de los campos potros
latiendo en la entraña de la soledá.
Tutano'e los cerros filosos y ariscos.
Colmiyo'e la sierra. Facón del pajal.

Tropero de sombras, domador de rumbos,
patrón de horisontes baquiano y audás,
tu vida jué un libre volido de toldo
surciendo distancias, sin nunc'anidar.

Tuviste por cama los pastos del monte.
Por techo, el ramaje del coroniyal.
Jué arruyo'e tus sueños el canto'e los ríos
y el silbo'e los vientos entre'l flechiyal.

Dos gauchos con alas rondaron tus noches:
el tero alarife y el libre chajá.
Y en los recovecos de tus madrigueras
sus trampas d'espinas armó el ñapindá.

Y cuando crusaste, tajiando la noche,
s'hinchó el campo'e lomas pa verte pasar;
chistó la lechusa, cayaron los tigres,
y los cimarrones dejaron de auyar.

Pa vos lució el alba sus pilchas rosadas;
pa vos abrió flores punsó el sucará;
por vos munchas noches la luna, mimosa,
en l'anca'e tu flete se vino a sentar.

Y juiste la estampa más gaucha y airosa
qu'en sueños las chinas miraron pasar,
prendido a los flecos del poncho el misterio
¡y al cinto el rumbero de la libertá!

**

GURISES

Cuasi siempre los pare una sirvienta
que también nació así, como los gatos,
en un catre arrumbao y color mugre
o en el suelo nomás, arriba'e trapos.

Dispués, en un cajón, negriando'e moscas
el chupete sin leche, sucio y agrio,
aprienden poco a poco que de nada
en la vida'e los pobres sirve'l yanto.

Y se quedan cayaos horas enteras,
mordiendo sus piesitos y oservando
a la madre, que va de un lao pal otro
con su olor a fregones y a trabajo.

Cuando saben gatiar ya precipean
a juirse a los galpones y a los patios,
y áhi se crían, lambidos por los perros
y comiendo imundicias con los chanchos.

De jugar cuasi nunca tienen tiempo.
Muy lejo'en lejo', cuando viene a mano,
paran rodeo a una tropiya'e güesos
o arman alguna boliadora'e marlos.

Y apenitas aprienden'andar solos
y aguantarse'n el lomo de un cabayo,
ya'stán entreveraos con la pionada,
pagándose'l pirón y los andrajos.

¡Ansina los he visto en las estancias
de portera e candao y de güen pasto,
and'entr'hileras de alambraos tirantes
lustran el anca los noviyos chatos!

**

HOMBRADA

¡Mándensén mundar tuitos a la puta!
¡No quiero sabandijas en mi rancho!
¡P'aguantarle los secos a la pena
no precisa'e culeros el qu'es macho!

¡Vamos! ¡Juera de aquí, manga'e trompetas!
¡No esperen que los saque a rebencasos!
¡A mentir a otro lao! ¡A mí esas lástimas
sólo consiguen enyenarme de asco!

¡Si m'hija jué pa ustedes una pluma!
¡Si ustedes jueron los que la mataron
a juersa'e picotiar en su conduta
como en la oveja cáida los caranchos!

¡Dispués qu'eya, la pobre, tuvo el hijo,
como a perra sarnosa la cuerpiaron;
jué una brosa nomás, una largada;
sólo sirvió pa risa y pa estropajo!

¡Ninguno se acordó qu'eya era güena
-un alma'e Dios que a naides hiso daño-,
y aguantó la infelís, com'una marca,
el disprecio safao de tuito el pago!

¡Su nombre recorrió las pulperías
manosiao y babiao por los borrachos,
jué la farra'e las chinas en los bailes
y en las ruedas de mate de los ranchos!

Y aura que ya murió la pobrecita,
cansada de vivir hecha un pingajo,
¿tienen coraje pa venir tuavía
a lechuciar ande la'estoy velando?

¡Mándensén mudar tuitos! ¡Machos y hembras!
¡Aquí ya no hacen falta los caranchos!
¡A campiar a otro lao carnisa fresca
ande se puedan empachar pulpiando!

¡Juera de aquí, sotretas! ¿No me han óido?
¿'Tan esperando que los curta'laso?
¡Aquí ya'stá de más la chamichunga!
¡Ya no hay a quien sangrar en este rancho!

¡Juera de aquí! ¡Si pa velar su cuerpo
y darle sepoltura yo me basto!
¡Si no precisa agayas emprestadas
p'apechugar las penas el qu'es macho!

**


Dedicatorias del libro TACURUSES :

"A SOFIA CORREA,
porque supo ser la madre que yo necesitaba.
Por su ternura, que restañó mis tristezas.
Por su tristeza, que incubó mis rebeldías."
S. J. G."

"A BLANCA,
mi compañera en el esfuerzo y el sueño,
en la lucha y la esperanza. A ella que, como yo,
procede de la entraña desgarrada del campo,
y conoce la raíz de su angustia
y el obstruido rumbo de su llama."
S. J. G."
Treinta y Tres, 1935."

Fuentes _ Wikipedia y página web de la Biblioteca de Vergara

Fotografía perteneciente al Archivo Nacional de la Imagen (SODRE).