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29.5.10

__ DIONISIO DÍAZ __ Leyenda y realidad __


De camino a Río Branco, al pasar en ómnibus por el arroyo “El Oro” y el poblado “Mendizábal”, me di cuenta que ése era el pago de Dionisio Díaz. Por cierto que se me vino encima la leyenda y todo lo que he escuchado y leído sobre el tema.
Como toda leyenda rural, se ha ido adornando de detalles cada vez más fantásticos y heroicos, a los que ya nadie puede sustraerse. Resulta pues muy difícil separar lo que realmente fue verdad de lo que luego ha sido agregado por la transmisión oral primero y la escrita después. Basta recordar que el hecho sucedió en el año 1929, en plena campaña olimareña, de por sí llena de relatos legendarios y “sucesos” heroicos.
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Pero sí hubo un hecho cierto, un niño de nueve años salvó a su hermanita de quince meses de una segura muerte. Ese niño fue Dionisio Díaz.
El parte policial de la época dice : "Oro. Mayo 10 de 1929 : Sr. Jefe de Policía. Llevo a conocimiento de Ud. que a la hora 10 del día de hoy se presentó a esta comisaría el menor de 9 años Dionisio Díaz herido de una puñalada en el vientre, manifestando que el autor era su abuelo, Juan Díaz, quien a su vez había dado muerte a sus hijos, Eduardo y María, esta última, madre del nombrado menor. Solicito presencia inmediata del médico de Policía, debido a la gravedad del menor. Salgo para el lugar del hecho. No tengo más datos". Con esas palabras se expresó el oficial de Policía que transmitió la novedad de la llegada de Dionisio a la comisaría de la Seccional 2ª, el 10 de mayo de 1929.

Este documento no menciona que Dionisio trajera en brazos a su hermanita, Marina, en ese entonces de algunos meses de edad. ¿Por qué? Dicen los relatos, provenientes de distintas fuentes, que la habría entregado en un rancho del poblado de “El Oro” para que se la cuidaran y después caminó hasta la Comisaria para dar cuenta del hecho.

¿Quiénes eran Eduardo y María, las personas mencionadas en el documento policial, además del abuelo Juan Díaz?
María Luisa Díaz, la madre de Dionisio y de Marina, era hija de Juan Díaz, tenía veintinueve años de edad y vivía en los mismos ranchos que su padre, en un pequeño predio de las costas del arroyo “El Oro”, a una legua más o menos del poblado, hoy llamado “Mendizábal”. (Una legua son 5 km).
En el dato de la distancia recorrida por Dionisio para llegar a ese lugar también hay diferencias según la fuente de información que se consulte; unos dicen que caminó cinco kilómetros, otros siete y otros nueve. Tengamos en cuenta que las distancias a campo traviesa, tal como fue el recorrido que hizo Dionisio, son difíciles de calcular.
La otra persona mencionada en el parte policial, Eduardo Fasciolo, era nieto de María Rosa, la mujer ya fallecida de Juan Díaz. Esta mujer ya era viuda con hijos y nietos cuando se casó con Juan y de este matrimonio nació María Luisa, la madre de Dionisio. En el momento de las muertes el abuelo tenía 74 años y Eduardo 31; para Dionisio era “el tío Eduardo”.

Otro dato real que se menciona en el parte es que Dionisio cuando llegó a la Comisaría estaba herido “de una puñalada en el vientre” y que su estado era grave, por lo que se solicitó la presencia del médico policial.
Eran las diez de la mañana del día 10 de mayo de 1929. Los hechos habían comenzado en la noche que iba del 9 al 10.
La noche anterior a ésta había sido la del cumpleaños de Dionisio, nacido el 8 de mayo de 1920.

Siempre según distintas fuentes y tratando de rescatar lo que hay de común en ellas, María era madre soltera de Dionisio y se había “juntado” con un tal Luis Ramos, padre de Marina, la que en ese momento tenía un año y tres meses de vida.
Esa unión no era aprobada por el abuelo, ya que Luis era hijo del “Zurdo” Ramos, antiguo enemigo de Juan, ya fallecido en ese entonces. Se dice, además, que el viejo Juan Díaz veía al concubino de María como un rival en la “jefatura” de la casa y a la niña, Marina, como heredera de la sangre de su enemigo.
Lo que no he podido saber aún es qué fue de este hombre, Luis Ramos, y por qué no estaba esa noche en el lugar de la desgracia.

En una ataque de rabia, o de locura, tal vez alcoholizado, (aunque esto tampoco está claro) el viejo Juan Díaz arremetió a cuchilladas contra la madre de Dionisio, contra el tío Eduardo y seguramente su idea era seguir con los niños, ya que llegó a herir a Dionisio, el cual se escondió con su hermana en brazos hasta poder escaparse en la madrugada rumbo al poblado.
Se cuenta que, herido y escondido, el niño atinó a vendarse el vientre con una camisa vieja o un trozo de sábana.

La odisea de este niño en esas horas, antes de llegar a la Comisaría; su travesía con la niña en brazos, descalzo y perdiendo sangre de la herida -o heridas-, sólo él las conoció y no llegó a contarlas, porque entró en coma y murió el día 11 de mayo de 1929.
La hermana, que aún vive, tampoco puede contarlas, porque con apenas quince meses como tenía, no recuerda nada de aquel día en que su hermano entró en la leyenda con su comportamiento tan valeroso.

¿Y qué fue de Juan Díaz? Cuentan que esa noche huyó del lugar y que apareció ahogado en una laguna tres meses más tarde.

Pero, volviendo a Dionisio, su sufrimiento no terminó al llegar a la Comisaría; tuvo que esperar que concurriera el médico policial para hacer el diagnóstico y la primera atención de la herida. Al ordenar el médico su traslado al hospital de Treinta y Tres hubo que conseguir algún medio de transporte para llevar al niño. Al parecer fue recién al otro día, en un automóvil particular, de los pocos que había en el país en ese entonces, en el cual se trasladó a Dionisio a la capital del departamento. Unos dicen que murió en la Comisaría, otros que murió en el viaje. Lo cierto es que fue el día 11 de mayo, casi dos días después de haber sido herido.
... (Marina Ramos)
Marina Ramos, la niña salvada por Dionisio, hoy tiene 85 años y vive en la ciudad de Treinta y Tres. Ha dicho de él : “Estoy muy orgullosa de haber tenido un hermano como él, por el sacrificio que hizo, porque en lo único que pensaba era en mí y no se acordaba del problema que tenía él que era mucho peor. Además tengo la sensación de que siempre está cuidándome…”

(arroyo "El Oro")

“¡Cachorro e’tigre! ¡Gurisito guapo!

Nacido pa ser güeno d’endeveras

Vaga tu sombra po’el arroyo El Oro

Como engüelto en el poncho e’la leyenda!”…

.........................................................José Gorosito Tanco (poeta de Treinta y Tres)




Después comenzó la leyenda inmortal de Dionisio Díaz; la estatuaria; su nombre en escuelas, calles y plazas; varios libros; una película; obras de teatro; todo ello contribuyendo a enaltecer al “pequeño héroe del Arroyo El Oro”.
Hace ya 84 años de la hazaña.
Pero hay que tener en cuenta siempre que fue una hazaña humana, de un ser humano, no de un super-héroe con poderes especiales. Eso es lo que hay que trasmitirle a las nuevas generaciones. Una gesta de amor y de coraje de un niño campesino, que llevaba el apellido materno y nunca se supo claramente quién era el padre.

Texto _ Wilson Mesa
Fotos _ Extraídas de Internet.

(El monumento a Dionisio Díaz está a la entrada de la ciudad de Treinta y Tres, después de cruzar el río Olimar. Es obra de José Belloni y fue inaugurado en 1953, en una ubicación distinta a la actual).

Fuentes _ “Las dos muertes de Dionisio Díaz”, libro de Matías Castro
“Dionisio Díaz _ Ser humano ¿Héroe o Santo?”, libro de las Maestras María del Carmen Blanco,
Luciana Guerra y Lucía Mesa.

Portal educativo uruguayo _ http://www.educando.info/
“33 Tierra de Leyenda” _ http://www.turismo33.com.uy/

2 comentarios:

Fernando Curbelo dijo...

Inmemorable valor;breves palabras para destacar este hecho lamentable,tan lleno de dolor y a la vez de valentía.
Dioniosio siempre te llevaré presente como uno de los más grandes ejemplos de valentía y sacrificio.
Fernando Curbelo
Maestro de Educación Especial y Profesor de informática en ANEP.

Fernando Curbelo dijo...
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