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24.7.10

__ LOS AMORES DE GARDEL __ (parte V)


(película "Rubias de NewYork" -Peggy, Mery, Betty y Julie, 1934)


Carlos Gardel nunca habló públicamente de sus amores. Era un hombre muy discreto en ese aspecto. En realidad lo mismo hacía con su origen familiar y otros temas de su vida privada.

“El mismo velo que tendió para esconder su vida, lo desplegó para cubrir sus sentimientos. Su historia amorosa no es muy distinta a la de héroes y próceres, en cuyas biografías, salvo contadas excepciones, no se registran ni amores ni amoríos y mucho menos, el fuego de alguna explosiva pasión.
(cf. Horacio Salas, “El Mito que sonríe”)”.

Alguna vez dicen que le dijo a Vicente Padula: «No me enamoré nunca. Todas las mujeres valen la pena de que uno se enamore de ellas, pero darle exclusividad a una es ofender a las otras».
Gardel no se casó nunca. Pero se le adjudican muchas relaciones amorosas, admitidas o insinuadas por las mismas mujeres, o por los amigos del cantor.
También ha trascendido una teoría sobre su “poca hombría”. Lo cual no es admitido en absoluto por los admiradores de Gardel, ni lo confirman los investigadores uruguayos.

Mujeres que se mencionan como “novias” a lo largo de su vida

Es muy conocido el hecho de que se vinculara sentimentalmente a Gardel con actrices y cantantes con las que trabajó como :

Mona Maris _ En 1990, Pedro Urquiza dio a conocer este reportaje en una publicación especial titulada "Ser Gardel".
«¿Cómo era el Gardel que conoció en ese tiempo?
«-Un ser encantador y muy buen mozo. Había logrado una gran madurez intelectual y refinamiento en sus costumbres... Me sentí muy atraída por su personalidad y creo que a él le impactó la mía. Teníamos algo en común: los dos éramos hijos del amor.
«-Algunos historiadores llegaron a dudar de su hombría.
«No, de ninguna manera. Era muy respetuoso de las mujeres, nada agresivo en el terreno del amor, pese a que todos las mujeres lo perseguían. Gardel fue muy hombre, lo conocí lo suficiente para asegurarlo.»
Esta ambigüedad tiene precedente. En 1939 accediendo a una requisitoria del diario El Sol, Mona Maris declaraba:« -Fuimos con Carlos Gardel grandes amigos, pero yo le debo algo más grande que la amistad... Carlos era esencialmente masculino, su atractivo viril lo hacia simpático a los hombres del norte. Las mujeres tenían delirio por él y hasta lo abrumaban con su admiración.»
Isabel del Valle protestó alguna vez: «Mona Maris me cansó con sus declaraciones titulándose ella misma el amor de Carlos Había sido nada más que una aventura... ella se le había ofrecido y Carlos era muy hombre y además no era tonto. Ella lo había provocado y Carlos la había usado como hubiera hecho cualquier hombre.»

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..........(Gardel y Mona Maris en la película "Cuesta Abajo")............. (Mona Maris)

Azucena Maizani _ A Gardel lo conoció en 1923 en una cena de camaradería ofrecida por el empresario del teatro "Nacional" Don Francisco Carcavallo a su personal artístico. Estos dos grandes intérpretes de la canción criolla, al parecer, fueron sólo amigos artísticos.

................................................... (Azucena Maizani)...........(Azucena Maizani con Gardel)

Gloria Guzmán _ En 1931, al terminar la filmación de "Luces de Buenos Aires" película en la que actuaron juntos, el cantor y Gloria Guzmán regresaban a Buenos Aires en el mismo barco. La vedette española (de origen vasco, pero que hizo su carrera en Buenos Aires), era considerada entonces como la más bonita de los escenarios porteños y tenía una relación muy fuerte con un conocido deportista argentino. No obstante, era un secreto a voces que en ese viaje los dos artistas, (Gloria y Gardel) compartieron muchas cosas. Ya en Buenos Aires, cada uno volvió a lo suyo.

..............................................(Gloria Guzmán actuó con Gardel en "Luces de Buenos Aires")

Rosita Moreno



(Gardel con Rosita Moreno en "El día que me quieras")

Gaby Morlay _ Quien tal vez fuera el sentimiento parisino más profundo y acaso no correspondido. -dice la revista “Ahora” en una nota que reproduce la revista “Gente” en su edición especial de 1977- era una de las actrices cinematográficas más cotizadas de esa época. Carlos Gardel comenzó a acompañarla, viéndoseles juntos en muchos lugares de París. Entre el cantor y la actriz se desarrolló un romance que se prolongó casi todo el tiempo que Carlitos vivió en la Ciudad Luz.
Sin embargo, jamás hizo una sola confidencia a sus íntimos sobre aquellos amores ni se permitió formular cualquier frase que pudiera traducir sus verdaderos sentimientos».



(la actriz Gaby Morlay)

Perlita Grecco_ En el ABC de Madrid apareció en julio de 1935 una nota titulada: “Carlitos Gardel-hombre de amor”. Y más abajo: “ Perlita Greco, novia del gran artista que acaba de morir trágicamente, recuerda sus amores con el rey del tango”. Quizá la que más cerca estuvo de la verdad fue aquella vedette española, Perlita Greco, que alardeaba de haber sido uno de los amores de su vida. Al enterarse de su muerte, le comentaba al periodista José Montero Alonso: “ A veces he pensado que él no quiso de veras a ninguna mujer, que su única y verdadera pasión era su madre. Siempre hablaba de ella con cualquier motivo, contaba anécdotas y frases suyas que repetía con emoción. En realidad su madre era la mujer que llenaba su vida, la que colocaba por encima de todo. Sentía por ella verdadera veneración. El primer dinero en cantidad que ganó fue para regalarle una casa”...

Imperio Argentina_ En cambio, parece ser de las pocas mujeres inconquistables para Gardel «Trabajé muy a gusto con él. Por un lado era un ser demasiado sencillo y, por otro, de una egolatría total... Era muy guapo... también muy enamoradizo y me quiso poner un poquito los puntos, pero a mi gustaba otro tipo de hombre».

(Imperio Argentina)


La Ritana o Madamme Jeanne o Jeannete _ «Esta mujer tuvo participación en importantes hechos en la vida del cantor y fue, seguramente uno de sus amores más conflictivos. Gardel la conoció exactamente el 28 de diciembre de 1913. Fue esa misma noche que un hombre mencionado como Pancho Teruel juntó a Gardel y a Razzano para que cantaran delante de gente de importancia social y política en el café Perú de Avenida de Mayo. La reunión nocturna siguió en una casa de citas elegantes regenteada por esa mujer cuyo nombre real sería Giovanna Ritana sita en la calle Viamonte entre Maipú y Esmeralda... Es muy probable que esa relación amorosa fue la que estuvo a punto de costarle la vida a Gardel, cuando fue baleado en diciembre de 1915, se ha dicho que sicarios del marido, llamado Juan Garesio» (Payssé González, ob cit.), José Gobello lo menciona como Amadeo Garesio.
NdA: Este episodio. ocurrido en la madrugada del sábado 11 de diciembre de 1915, nunca fue debidamente aclarado. El diario La Nación en su edición del día siguiente dio noticias del suceso informando que el herido había sido trasladado al hospital Fernández, siendo su estado delicado. El lunes 13 el matutino La Prensa también dio cuenta del hecho y el nombre del agresor: Roberto Guevara. Muchos años después, el 21 de agosto de 1963, la revista Leoplán publicó este comentario: «El Profesor Dr. Ricardo Donovan recordaba en una clase de Patología Quirúrgica del año 1948, que siendo practicante, examinó la herida sufrida por Gardel comprobando que había perforado el pulmón izquierdo sin orificio de salida; la posterior evolución favorable del caso decidió a los facultativos a no extraerle el proyectil que así permaneció alojado en su pecho toda la vida.»
La presencia de La Ritana en la vida de Gardel está confirmada por la propia Isabel del Valle:
«-¿Nunca tuvo celos pensando en alguna aventura?

«- Y respondiendo a su pregunta le voy a contar el caso de una mujer que, según llegó a mis oídos, mantenía una relación con Carlos. Se llamaba Ritana o le decían así. Dueña de una pensión en el centro y así fue que decidí ir a verla para comprobar qué había de cierto. La tal Ritana era francesa y lo denunciaba en su castellano entreverado. Me admitió que sí, que ella era la amante de Carlos , nada más que una aventura.»
Gardel había conocido a Isabel del Valle recién a fines de 1920, por lo que se deduce que su relación con La Ritana, iniciada hacia 1913, debió ser la más duradera de toda su vida.


Peregrina Otero (Loretta Dartés) _ En el libro de Andrés Bufali titulado “Secretos muy secretos de gente muy famosa” se puede leer : «Fui la amante de Gardel, ella, sólo la noviecita». Bajo este título el autor relata su singular encuentro con Peregrina Otero «una mujer de unos ochenta años, de regular estatura, delgadísima y con una vivacidad que mareaba.» a quien por los años 20 se la conocía con el nombre artístico de Loretta Dartés.
Según narra la propia interesada, había llegado a Buenos Aires en 1911, procedente de Portugal, su país de origen, comenzando a trabajar como equilibrista en el famoso circo de Frank Brown.
Dijo también haber sido novia de Barry Norton, un muchacho argentino que triunfó con este nombre en el cine norteamericano y amiga de Vicente Greco, Ignacio Corsini, Julio De Caro, Pedro Laurenz y otros famosos de entonces.
«- ¿ Y qué pasó con Gardel? inquirió Bufali –ansioso por conseguir una historia.
«- Un día me convertí en su mina. Sí tal como lo oyen.
«- Pero, ¿y qué pasaba con Isabel del Valle?
«- Ella... -dijo Loretta con una sonrisa picaresca-, era sólo la novia, yo era la mina.»
Y narra a continuación su encuentro con Gardel en Radio Belgrano, sus escapadas de amor a Montevideo los fines de semana y otros detalles más, de todo lo cual, supuestamente habrían tenido amplio conocimiento Horacio Pettorossi, Blas Buchieri -editor de la revista “El Alma Que Canta”-, Raquel Notar y Julián Centeya entre otros.
No ha sido Loretta Dartés la única mujer que se autoadjudicó romances con Gardel. En casi todos los sitios de su gira latinoamericana existen testimonios de amores locales, recuerdos imborrables en la memoria y en el alma de las supuestas protagonistas.



Ivonne Guitry : «... Yo soy una mujer de alto mundo... Tenía diez y ocho años y vivía sola en París, sin rumbo definido. París de 1928. París de las orgías y el derroche de champán... Para suavizar mi desgracia me entregué de lleno a los placeres... Cocaína, morfina, drogas... En aquella época cosechaba éxitos y aplausos un recién llegado cantante de cabaret... Era Carlos Gardel... A Gardel le interesaban las mujeres, pero a mí no me interesaba más que la cocaína y el champán... Ese hombre se me iba entrando en el alma. Mi pisito lujoso pero triste, estaba ahora lleno de luz. Mi alcoba azul, que conoció todas las nostalgias de un alma sin rumbo, era ahora un verdadero nido de amor. Era mi primer amor». El escritor colombiano Mario Sarmiento Vargas menciona estas confidencias de Ivonne Guitry a Nicolás Díaz empresario del circuito Cine Colombia S.A. en muchas de cuyas salas se presentara Gardel durante su última gira.

"Madame Ivonne". En su muy completa biografía de Gardel, Julián y Guido Barsky revelan que Madame Ivonne existió: su nombre fue Ivonne Guitry, conoció a Gardel en París y se enamoró de él, llevando una vida de tango a cuestas. Casada a los 16 años con un príncipe asiático, contrajo una enfermedad venérea incurable y desde los 18 se dedicó a derrochar su fortuna viviendo todos los excesos en los cabarets parisinos. “Guitry continuó tras los pasos de Gardel exactamente como una sombra”, dicen los Barsky. “Años después ella asegurará que viajó con él a Buenos Aires y que el tango fue compuesto en su honor, por sugerencia del propio Gardel. ” Verdadera o no la versión de Madame Guitry, lo cierto es que los versos de Enrique Cadícamo , en el tango "Madame Ivonne" coinciden con su historia: “Era la papusa del Barrio Latino/ que supo a los puntos del verso inspirar/ pero fue que un día llegó un argentino/ y a la francesita la hizo suspirar./ Madame Ivonne, la Cruz del Sur fue como un signo/ Madame Ivonne, fue como un signo de tu suerte./ Alondra gris, tu dolor me conmueve/ tu pena es de nieve, Madame Ivonne”. O que la historia de su vida fue, propiamente, la de un tango.


Sadie Baron _ Guadalupe Aballe dice sobre ella : “No es sencillo escribir sobre Sadie Baron Wakefield. Ríos de tinta han corrido acerca de esta misteriosa mujer y su vinculación con Carlos Gardel...
Sadie Baron nació en Baltimore, Estados Unidos, el 19 de junio de 1879; hija de Bernhard Baron, un hombre de negocios nacido en Rusia que residió en Estados Unidos hasta instalarse en Inglaterra hacia 1895. Allí dirigió la compañía tabacalera Carreras (una de sus marcas más conocidas era Craven A) y, gracias a él, la empresa creció y se impuso en el mercado.
Sadie se casó con George Wakefield, un industrial norteamericano.
Bernhard Baron, el padre de Sadie, muere en 1929, época en que Sadie conoció a Carlos Gardel. Todo indicaría que el cantor fue presentado al matrimonio Wakefield durante la temporada que pasó en Francia entre 1928 y 1929. Dijo Armando Defino al referirse a George Wakefield: «Este caballero conocía a Gardel desde su primer viaje a París, donde residía habitualmente».
La amistad entre Gardel y Sadie Baron dio pie a comentarios de todo tipo, muchos de ellos maliciosos y difundidos sin verificar la autenticidad de la información. Se dijo que ella estaba infatuada por él, que lo admiraba y protegía en todo sentido, que se hacía cargo de sus gastos y financió sus películas, que le había regalado una lujosa cigarrera, un auto o le enviaba al hotel gardenias en floreros de oro.
Para 1931 la amistad estaba bien consolidada. Gardel pasaba su tiempo en compañía de los Wakefield y es probable que el Chrysler motor 12070 fuese un regalo de Sadie o de la pareja.
Mientras filmaban "Melodía de arrabal", Sadie solía visitar al cantor en los estudios, y esto habría provocado, según lo refirió José Sentís años más tarde, un comentario destemplado de Imperio Argentina. Gardel habría llegado al estudio en un auto negro e Imperio se le puso delante con los brazos en jarra diciéndole: «¿Es qué te has vuelto funerario de tanto andar con las viejas?». El cantor no contestó pero al otro día habría aparecido con un auto color verde igual al que tenía Imperio.
Gardel cuando visitaba Niza, solía frecuentar Villa L'Oiseau Blue, el magnifico chalet que los Wakefield poseían en la avenida Cap de Croix, barrio de Cimiez.
En abril de 1931, Gardel coincidió en el Palais de la Mediterranee con otra amistad de Sadie: Charles Chaplin. En una ocasión, Sadie agasajó a Chaplin invitándolo a su magnífico chalet. Gardel estuvo en esa velada espectacular, junto a otras cuarenta personas presentes, en un cuarto iluminado por lámparas chinas y habría cantado en honor al inmortal cómico.
Olga Orozco (La Nación del 23 de junio de 1985) lo llama Carlitos «bien pagado», a propósito de su relación con la baronesa Sally de Wakefield. «Ella fue quien motivó el cambio de situación de Gardel, financió sus primeras películas en Francia y gestionó luego su ida a Estados Unidos».
Ciertamente fue una relación bastante equívoca. Gardel trabó amistad con el matrimonio George Wakefield y Sadie Baron, quienes poseían una inmensa fortuna. Algunos testimonios señalan que ella se prendó de Gardel y que él la atendió solícitamente a cambio de su generosa ayuda financiera.
Manuel Sofovich la describió como «una gran dama inglesa propietaria de los cigarrillos Craven A. Admiraba al cantor y lo protegía en todo sentido Fue ella la que lo invitó a visitarla en París y sabiendo que no era rico le costeaba todos los gastos a él y a sus acompañantes. Carlitos tenía muchas deudas y madame Bacfleld (sic) con desinterés y amor de mecenas lo ayudó a pagarlas ... ».
Quizás ese desinterés no fuera tanto, ya que le permitía exhibirse en el París de los años 30 con un hombre joven y de buena pinta, que ciertamente toleró su compañía por conveniencia personal.
Chas de Cruz recuerda que cuando Gardel llegaba con la baronesa, «una mujer más ancha que alta, con anillos que inflaban sus ya regordetes dedos, sobrevivientes en oro, platino y piedras preciosas», decía a modo de presentación: «Chochamus... aquí traigo el bagayo». Esto prueba que ningún vínculo sentimental podemos ver en esta relación, pese a que todas las tardes, a determinada hora, Gardel atendía solícitamente a la baronesa.
Payssé González aventura en cambio una hipótesis mucho más creíble relacionada con el mutuo interés comercial, pues el matrimonio Wakefield-Barón integró capital en la sociedad productora “Exito's Spanish Picture” de la cual Gardel era el director, accediendo de ese modo al creciente negocio cinematográfico.



(Gardel con Sadie Barón y su esposo, a la izquierda)

Isabel Martínez del Valle _ La novia eterna. Dice Guadalupe Aballe : “ Joven esbelta con cara de niña, de mirada profunda y anhelos de ser una estrella dentro del arte lírico, Isabel se ganó un modesto lugar dentro de la historia del tango por su vinculación sentimental con Carlos Gardel. Aunque todos los gardelianos han oído hablar de ella, en las referencias sobre su vida y su relación con el Máximo los datos verídicos se confunden con los irreales.
Nació el 16 de marzo de 1907, en el barrio porteño de Constitución y se educó en el colegio Santa Catalina. Su padre era ferroviario y falleció cuando ella tenía seis años. Isabel tenía cuatro hermanos: Manuel, Dora, Concepción e Ignacio. Concepción, llegaría a ser con el tiempo una destacada bailarina clásica….
Gardel e Isabel estaban juntos desde el 10 de enero de 1920 y la propia Isabel dio versiones diferentes sobre el primer encuentro. Ella vivía en la calle Sarmiento entre Carlos Pellegrini y Esmeralda, y se habrían conocido en la esquina de Sarmiento y Pellegrini. Gardel estaba con una tercera persona sobre cuya identidad Isabel ha dado datos confusos: en una oportunidad dijo que se trataba de un secretario de Gardel de nombre Martínez y familiar de ella, en otra menciona a Martino, un secretario que conocía a su hermano. De lo que ocurrió luego, continúan sus declaraciones dispares: ella misma invitó a Gardel a su casa a comer arroz a la valenciana, o bien Martínez (o Martino) comentó que la madre de la joven preparaba un rico arroz. Sea como fuere, al día siguiente Gardel se presentó en casa de Isabelita con todos los ingredientes”.
Por supuesto la relación tuvo sus buenos momentos, Gardel e Isabel solían ir al cine, al teatro, al boxeo, a las carreras, a disfrutar de un picnic en los bosques de Palermo con la familia Martínez del Valle, o salir juntos a caminar…Iban a comer al Tropezón, a La Emiliana, a La Sonámbula, a cabarets como el Chantecler o el Tabarís.
También Isabelita conoció a las amistades cercanas de Gardel: Razzano, Leguisamo, Maschio. Con la familia de Razzano iba de vacaciones. Hay cartas y tarjetas dedicadas de Gardel a Isabel que sin duda datan de los mejores momentos de la relación. Gardel era un hombre bueno y generoso e Isabel recibió importantes regalos suyos, por ejemplo, un tapado de armiño, que no estaba forrado en lamé sino en terciopelo -que mucho tiempo después, Isabel vendió al fabricante de quesos Magnasco- y un anillo de ónix rodeado de diamantes que al abrir su tapa mostraba la fotografia del cantor. Isabel soñaba casarse con él, pero esas esperanzas no se concretaron. En algún momento los sentimientos de Gardel cambiaron. Una de las causas podría ser que la familia del Valle abusó en demasía de la generosidad del cantor y él acabó cansándose de todos, agobiado por la situación. Muchos intentos hubo por parte del Zorzal para cortar con ella, pero siempre terminaban reconciliándose.
Para 1931, Isabelita se había propuesto llegar a ser alguien en el mundo del canto. Viajó con su madre a Milán para perfeccionarse. Allí inició sus estudios aunque el invierno europeo no la trataba bien, catarros y bronquitis que no terminaban de curarse la fastidiaron bastante durante su estadía en el Viejo Mundo. Sus cartas a Gardel (que se encontraba en Francia), tienen todas el mismo tono. Le hacía pedidos constantes de dinero y regalos -quería una cruz para el 10 de enero de 1932, fecha en que cumplirían 12 años de estar juntos- tambien reproches porque él no escribía ni llamaba a menudo.
En noviembre de 1934 se produjo el corte definitivo. Isabel y su familia vivían en una casa alquilada de la que Gardel era el fiador, habían dejado de pagar y el dueño los amenazaba con el desalojo; al mismo tiempo, hacía cinco meses que las cuotas de la casa de Directorio estaban sin pagar. Defino trató el tema con Isabel y su hermano Ignacio hasta llegar a un acuerdo: aceptaron mudarse con la promesa de Defino, hecha en nombre de Gardel, que le pagarían la casa de Directorio. Ellos, a su vez, aseguraron que ya no molestarían más al cantor.
El día 20 de noviembre los Martínez del Valle se mudaron, Defino canceló la deuda de alquiler con el dueño. Según Defino, en conversaciones con Ignacio y con Isabel, quedó aclarado que nunca más recurrirían al cantor dando por terminada su relación con todos ellos, solamente Ignacio se entendería con Defino para que le llevara la libreta de la casa y poder hacer los pagos. Como último favor Isabel había pedido que Defino le sacara del empeño un anillo, pero el apoderado de Gardel no accedió. Según Defino, la situación con Isabel se había hecho tan tirante por culpa de ella, que si Isabel hubiera acatado las resoluciones de Gardel, desde un principio, ya hubiera tenido su casa pagada. Ignacio le habría dado la razón y le echaron la culpa a Razzano por ser quien, al decir de Ignacio, la aconsejaba.
Nunca Isabel reconoció públicamente que su relación cor Gardel estaba rota. Al momento del accidente de Medellín, por el contrario, siguió con la ficción del romance hasta el fin de su vida. Estuvo presente en la misa en la Iglesia Santa Rosa de Lima y los medios de la época se referían a ella como la "novia". Ella alentó la imagen de novia desolada.
Pero la vida continuó su curso. Isabel se casó con Mario Fattori y fueron padres de un niño, Martín. Se radicaron en Uruguay, donde tuvieron fábrica de pastas. Atravesaron varias peripecias, vivieron en Punta del Este, quebraron con la fábrica, estuvieron a cargo de un restaurante llamado Canario, arrendaron el Hotel British House. En los años 70 cerró el hotel, pero siguieron con el restaurante. Ya viuda, regresó a la Argentina donde se la pudo ver en programas de televisión o concediendo reportajes detallando su relación con Carlos, de manera más romántica de lo que en verdad ocurrió.
En sus últimos años habría estado trabajando para la empresa de productos de limpieza Bestline. Sufría problemas cardíacos y el 4 de mayo de 1990, falleció en su casa de Villa Ballester. Hoy forma parte del mito gardeliano: la "novia eterna" de Carlos Gardel. (todotango.com)” Guadalupe Aballe.

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(Gardel con Isabel y tres hermanos de ella en la playa).......... (Isabel Martínez del Valle)

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(Isabel Martínez del Valle).. (Gardel con Isabel "la novia eterna" en un cumpleaños de él)




Otras mujeres en la vida del cantor



En su Tacuarembó natal forjó lazos con Laura Medeiros y con una prima suya, de la familia Escayola.

En el capítulo montevideano se rescatan los nombres de una tal Teresita, afincada en el Barrio Sur, y el de Magali Herrera.

Al inicio de la actividad del dúo con Razzano, se ligó en Buenos Aires a Margarita Pretera, afincada en la calle Granada.

También se le vinculó a Alicia Coccia, bailarina.

A Carolina Angelini, quien según Avlis fuera su amor de la adolescencia.

A Elena Fernández, a quien Gardel conociera en Montevideo, según Payseé González, "en 1917 se unió a Elena Fernández, quien actuaba en el Royal, de Montevideo".




Y finalmente (no es orden cronológico) a Andrea Morand, con quien viajara a París (según Payseé González).


LA HOMBRÍA DE GARDEL


Sobre la supuesta falta de hombría de Gardel se tejieron muchas versiones. Una de ellas, que tiene por autor a Maida, refiere que su pelea con el guitarrista Aguilar se debió a que «una muchacha rondaba a Carlos en el hotel donde este se hospedaba en España. Él no parecía dispuesto a trabar relación con ella y Aguilar comentó a sus espaldas "que era afeminado" . Carlos se enteró y lo echo a puntapiés del hotel...».

Pero cualquier sombra de duda a ese respecto queda borrada por los muchos testimonios de sus viejos compañeros de juergas. Irineo Leguisamo (ob. cit.) relata que con Gardel solían frecuentar la casa de La Ritana, propietaria de un salón de bailes donde «se bailaba y se tomaba tupido... Mimado por las mujeres, Carlos Gardel repartía sonrisas y bromas a las que era muy afecto».

Teríg Tucci cuenta: «sentados al derredor de una mesa redonda, en su departamento de Beaux Arts, Gardel y nosotros, sus colaboradores, sugeríamos y discutíamos material nuevo para las películas. Le Pera buscaba algo más significativo para Gardel. Quizás algo que se refiriese a su propia vida, una especie de autobiografía. Comenzamos a hurgar en la vida de Carlos Gardel y la encontramos singularmente exenta de romántico interés. Este hombre, en el teatro del mundo, fue más bien un espectador que un actor.»
A renglón seguido y para disipar cualquier duda u errónea interpretación de sus palabras, Tucci agrega: «Permítasenos declarar aquí, que nuestro artista era un varón en todo sentido. Se sentía atraído hacía el sexo opuesto con la intensidad de su vigorosa hombría, sin ambages y con la confianza en sí mismo que le daban su gallarda figura y su popularidad de artista estelar. Pero, caballero discretísimo, jamás se jactaba de ello.»
Este juicio es coincidente con la impresión recogida por Carlos Lagos en un extenso reportaje publicado en “Mundo Argentino” el 12 de noviembre de 1930.
«- «¿Y polleras Gardel? No hay nada de esta índole para contar?»
«No cronista, nada absolutamente, jamas me ocurrió nada» dice Gardel, pero «la sonrisa y la mirada esquiva desmienten la aseveración, Carlitos discreto y caballeresco es incapaz de poner en tela de juicio la reputación de una dama o el admirado gesto anecdótico de más de tres».

Con igual reticencia le responde a Angel Viegas Jaime (reportaje para el diario “El País” de Montevideo, agosto de 1928. Cf. Pelusso y Visconti, ob. cit.) «todavía no tengo novia», siendo que desde fines del 20 mantenía una conocida relación con Isabel del Valle.

Lo cierto es que por la vida de Gardel pasaron muchas mujeres -conocidas e ignoradas- pero casi siempre ocultas por ese manto de discreción con que rodeó su privacidad. Más es lo que se presume que lo que se sabe.
«Muchas mujeres sentían por Gardel una pasión extraordinariamente grande» dice Francisco N. Bianco aunque, según parece, ninguna logró encender el fuego de una pasión honda y perdurable.
No nos corresponde, a tantos años de distancia, ensayar ninguna teoría que lo explique... Pero lo que debe quedar en claro, es la falsedad de quienes han pretendido imputarle una conducta sexual equívoca.
En cambio es posible intuir en su personalidad, algunos rasgos que desdicen esa imagen de muchacho alegre, sonriente y triunfador que se ha vaciado en bronce. Gardel «era más bien un hombre introspectivo, dado a hondas reflexiones (con) un aura de tristeza que se manifestaba hasta en su sonrisa y en su actitud mas bien tímida, casi reticente». (Tucci).
Rehuyó siempre de toda obligación como no fuera la de su arte. Ni siquiera administró su carrera ni sus bienes. Prefirió siempre perder antes que pelear, como lo demuestran sus muchas cartas a Razzano y a Defino por el “asunto Isabel” o por las desavenencias con su antiguo compañero de dúo. Fue esquivo a los enfrentamientos personales y fundamentalmente un hombre temeroso de su propia intimidad.
Quizás todo esto explique su renuencia a extrovertir sus amores y a formar una pareja estable afrontando las dichas y las desdichas de toda relación.
(ver otras entradas con la etiqueta "Gardel uruguayo" en este Blog)

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Fuentes _
Guadalupe Aballe (todotango.com)
Martina Iñíguez _
Artículos publicados en
http://sites.google.com/site/eluruguayocarlosgardel/
(Las imágenes se pueden ampliar)